Ramón Turró

Biólogo y filósofo cata­lán. Nació en Malgrat (El Maresme), en 1854 y murió en Barcelona en 1926. Cursó estudios secundarios en Gerona. En la Universidad de Barcelona inició la carrera de Medicina, que abandonó en el segundo curso para alistarse como voluntario en el ejército libe­ral que luchaba contra los carlistas. Su com­pañía fue casi aniquilada en un combate, del que Turró salió con vida por milagro. Reanudada la carrera de Medicina, aprobó todas las asignaturas, excepto la de Medi­cina legal, de la que no quiso examinarse por no estar conforme con la doctrina, a su juicio absurda, sustentada y exigida a los alumnos por el profesor.

Estudió entonces Filosofía y Letras con gran ahínco; termi­nados dichos estudios, se trasladó a Madrid, donde entró de redactor en El Progreso, diario radical. Una Memoria suya sobre la circulación de la sangre, publicada en la Revista de Medicina y Cirugía Práctica de la capital de España, llamó poderosamente la atención del mundo científico. También en Madrid sostuvo una polémica con el famoso doctor Letamendi. En 1883 nuestro autor era profesor auxiliar de la cátedra de Patología general de la Universidad catala­na. Al fracasar en una empresa financiera en la que había puesto sus esperanzas y su dinero, decidió licenciarse en Veterinaria para poder ingresar en el Laboratorio Mu­nicipal de Barcelona dirigido por el doctor Jaime Ferrán (v.); en poco tiempo obtuvo el título.

En todas cuantas especialidades biológicas cultivó, nuestro autor fue maestro y guía de numerosos investigadores. Turró fue el primero que en Cataluña estudió las secreciones internas y la fisiología nor­mal y patológica, así como la endocrino­logía, en cuyos campos aportó importantes datos y observaciones. En la especialidad bacteriológica sus verificaciones técnicas y sus hipótesis revolucionarias chocaron de momento con las ideas tradicionales, pero con posterioridad han sido desarrolladas sa­tisfactoriamente. En Filosofía combate la psicología subjetiva y la metafísica, cuyos problemas considera insolubles. Reivindica­ba el profundo objetivismo de la filosofía latina, heredera, en esto, de la griega, com­pletada por la escolástica.

Entre sus obras destacan: El mecanismo de la circulación arterial y capilar (1880), traducida al fran­cés; La medicación tiroidea (1896-97); Ori­gen y naturaleza de las alexinas (1903); Endémies i epidémies tífiques (1917), Extracción de fermentos celulares (1921), La obra bacteriológica de Pasteur, etc. Pero su fama está vinculada sobre todo al estudio filosófico Els origens del coneixement: la fam (1912), traducido al castellano, al fran­cés y al alemán. Turró colaboró en revistas científicas extranjeras; entre estos trabajos sobresale el publicado en la Revue Philosophique de París con el título La Méthode objective.