Pedro Antonio de Alarcón y Ariza

Nacido en Guadix (Granada) el 10 de marzo de 1833, m. en Madrid el 19 de julio de 1891. De familia noble, pero arruinada, Alarcón, des­pués de los primeros estudios en el semi­nario de Guadix, inició estudios de juris­prudencia en la Universidad de Granada.

La pobreza le obligó a volver a la carrera eclesiástica, sin que llegara, no obstante, a terminar los estudios teológicos, atraído irresistiblemente por la carrera literaria. Su formación fue la típica del autodidacto: se formó una vasta cultura ocasional leyendo libros que conseguía procurarse a precios irrisorios en las liquidaciones de las biblio­tecas conventuales.

Ardiente partidario de todas las reformas, participó activamente en las luchas políticas de su tiempo, demos­trando un espíritu abiertamente contrario a toda forma mezquina de gobierno y un anticlericalismo tan decidido que le atrajo no pocas persecuciones. Inició su carrera de escritor fundando con Torcuato Tarrago el diario El Eco de Occidente. En 1853 mar­chó a Madrid en busca del éxito literario, sin alcanzar fortuna.

Obligado a regresar a Guadix, volvió más tarde a la capital y dirigió allí el diario antimonárquico y sa­tírico El Látigo. Su participación en la lucha política acabó por revelarle aspectos poco consoladores de la misma y por desilusio­narlo de un modo total. En 1860 se enroló como voluntario y partió para la campaña de África, cuya experiencia aparece viva en el Diario de un testigo de la guerra de África (1860), que le dio gran popularidad.

Gracias a las ganancias obtenidas con este libro pudo realizar un viaje a Italia, y contó sus impresiones en el libro De Madrid a Nápoles (v.). A continuación intervino de nue­vo en la vida política: en 1869, el gobierno provisional le ofreció el cargo de ministro plenipotenciario en Suecia y Noruega, em­pleo que rechazó. Se hizo defensor de la Restauración y apoyó a Alfonso XII, y en 1875 fue nombrado consejero de Estado.

Abandonada más tarde la actividad política continuó la de novelista: El niño de la bola (v.), El Capitán Veneno (1881, v.), El sombrero de tres picos (v.), El escándalo (1875, v.) y La pródiga (v.) son novelas que demuestran cumplidamente el desarrollo del pensamiento de Alarcón y sus cambios, que le lle­van desde un encendido revolucionarismo, y gradualmente, a un sincero conservaduris­mo católico. El escándalo es el ejemplo más significativo de su última postura. En 1887 cesó el escritor en sus actividades y se retiró a la vida privada. Pocos años después, en 1891, una grave enfermedad lo condujo al sepulcro.

G. Bellini