Nacido en Guadix (Granada) el 10 de marzo de 1833, m. en Madrid el 19 de julio de 1891. De familia noble, pero arruinada, Alarcón, después de los primeros estudios en el seminario de Guadix, inició estudios de jurisprudencia en la Universidad de Granada.
La pobreza le obligó a volver a la carrera eclesiástica, sin que llegara, no obstante, a terminar los estudios teológicos, atraído irresistiblemente por la carrera literaria. Su formación fue la típica del autodidacto: se formó una vasta cultura ocasional leyendo libros que conseguía procurarse a precios irrisorios en las liquidaciones de las bibliotecas conventuales.
Ardiente partidario de todas las reformas, participó activamente en las luchas políticas de su tiempo, demostrando un espíritu abiertamente contrario a toda forma mezquina de gobierno y un anticlericalismo tan decidido que le atrajo no pocas persecuciones. Inició su carrera de escritor fundando con Torcuato Tarrago el diario El Eco de Occidente. En 1853 marchó a Madrid en busca del éxito literario, sin alcanzar fortuna.
Obligado a regresar a Guadix, volvió más tarde a la capital y dirigió allí el diario antimonárquico y satírico El Látigo. Su participación en la lucha política acabó por revelarle aspectos poco consoladores de la misma y por desilusionarlo de un modo total. En 1860 se enroló como voluntario y partió para la campaña de África, cuya experiencia aparece viva en el Diario de un testigo de la guerra de África (1860), que le dio gran popularidad.
Gracias a las ganancias obtenidas con este libro pudo realizar un viaje a Italia, y contó sus impresiones en el libro De Madrid a Nápoles (v.). A continuación intervino de nuevo en la vida política: en 1869, el gobierno provisional le ofreció el cargo de ministro plenipotenciario en Suecia y Noruega, empleo que rechazó. Se hizo defensor de la Restauración y apoyó a Alfonso XII, y en 1875 fue nombrado consejero de Estado.
Abandonada más tarde la actividad política continuó la de novelista: El niño de la bola (v.), El Capitán Veneno (1881, v.), El sombrero de tres picos (v.), El escándalo (1875, v.) y La pródiga (v.) son novelas que demuestran cumplidamente el desarrollo del pensamiento de Alarcón y sus cambios, que le llevan desde un encendido revolucionarismo, y gradualmente, a un sincero conservadurismo católico. El escándalo es el ejemplo más significativo de su última postura. En 1887 cesó el escritor en sus actividades y se retiró a la vida privada. Pocos años después, en 1891, una grave enfermedad lo condujo al sepulcro.
G. Bellini

