Nació en Madrid en 1764 y Murió en Orthez (Francia) el 7 de julio de 1809. Formóse en el ambiente de la «escuela salmantina», junto a Meléndez Valdés, gran amigo suyo, y Quintana, quien dijo haber asimilado de él la afición a una literatura de fines sociales.
En Madrid alcanzó notoriedad gracias a sus obras dramáticas y poéticas, impresas en 1798. Redactor de La Gaceta y el Mercurio, desempeñó el cargo de primer oficial de la Secretaría de Estado y fue elegido miembro de la Real Academia.
De la tranquilidad de una vida laboriosa y enaltecida por el aprecio de los amigos, pasó en 1808 al riesgo del fusilamiento y a la adversidad del destierro por haber escrito en La Gaceta que Fernando VII, proclamado ya rey en León entre el júbilo popular, se hallaba en Bayona prisionero de Napoleón.
Amenazado por Joaquín Murat a causa de este y de otros artículos, fue luego perdonado; sin embargo, a fines del mismo año, y quizá por nuevas acusaciones contra los franceses, José Bonaparte envióle a Francia en calidad de rehén.
Ya enfermo, falleció en Orthez. Fue un hombre siempre consecuente consigo mismo; la oda «En elogio del general Bonaparte», inspirada en un hecho ocurrido en Italia, posee un valor meramente ocasional. Sus Poesías (v.) reflejan la formación literaria de este escritor, educado en los clásicos, al mismo tiempo que un vigor patético y sentimental que le sitúa entre los poetas de la generación preromàntica.
En las tragedias, de las cuales cabe citar Zoraida, La condesa de Castilla, Pitaco e Idomeneo, respetó las tres unidades del neoclasicismo francés. Parafraseó libremente a Horacio.
G. Savelli

