Michail Evgrafovich Saltykov

(Schedrin). Nació el 15 de enero de 1826 en la locali­dad de Spas-Ugol’ (gobierno de Tver’), y murió en San Petersburgo el 28 de abril de 1889. Realizados los estudios en el instituto de Zarskoe-Selo, donde estudiara Pushkin, in­gresó en 1844 como empleado en el Minis­terio de la Guerra; allí permaneció hasta 1848. Durante estos años se relacionó con los círculos inclinados al liberalismo, y empezó a escribir en las revistas de tendencia occi­dental. Debido a la narración Un asunto complicado, aparecida en Los anales patrios, fue trasladado a Viatka, donde trabajó en las oficinas del gobierno. Transcurridos ocho años, en 1856 fue llamado a San Pe­tersburgo, donde desempeñó un empleo en el Ministerio del Interior.

El mismo año empezó a publicar en la revista El mensa­jero ruso los Bosquejos provincianos (v.), su primera obra de consideración, en la que se revelan las facultades satírico-narrativas del autor. En 1858, luego de un ascenso en su actividad de funcionario, fue nombrado vicegobernador de Riazan’; en 1860 pasó a desempeñar el mismo cargo en Tver’. Tales años le resultaron preciosos por el conoci­miento que pudo adquirir del mundo de la burocracia, que tanta importancia habría de tener en sus principales obras satíricas. Seguro ya de su preparación y de sus dotes de escritor, en 1862 pidió ser dispensado del servicio, y durante un bienio trabajó como redactor ordinario en la revista El contem­poráneo. En ella, y en la de los hermanos Dostoievski El tiempo, aparecieron las Na­rraciones inocentes y las Sátiras en prosa, manifestación de una gran independencia de espíritu y de juicio; posiblemente a causa de ello fue reclamado nuevamente como funcionario en 1864 y enviado a Penzo, Tula y Riazan’ con diversas misiones.

En 1868 pudo ver aceptada definitivamente su dimi­sión, y, asumida con el poeta Nekrasov la dirección de Los anales patrios, dedicóse por completo a la literatura. Los veinte años del período 1868-1888 se caracterizaron por una intensa actividad; las obras de esta fase resultan extremadamente significativas a causa de los problemas tratados y de los vicios y abusos denunciados y fustigados: así, Signos de los tiempos (1868-69), Cartas de la provincia (1868-70), Historia de una ciudad (1869-70, v.), Los señores de Tash­kent (1869-72, v.), Diario de un provinciano (1872), Discursos bien intencionados (1876) y Los Pompadour y las Pompadour (1873, v.). Durante los años siguientes la labor de Saltykov quedó casi exclusivamente reducida a la dirección de la revista y a la redacción de textos a ella destinados, actividades si­tuadas en el límite máximo del extremismo de izquierda y envueltas en una continua lucha con la censura.

Se ha hecho famosa la expresión que figura en la narración La muerte de un literato: «¿Pasará? ¿No pa­sará?». Y no lo es menos el principal de los medios empleados por nuestro autor para «pasar»: el lenguaje «esópico», o sea alegórico. Después de varias producciones, vincu­ladas, más que las precedentes, a la época, y también, por ello, difícilmente compren­sibles hoy sin el auxilio de comentarios especiales, Saltykov escribió su . obra maestra narrativa, La familia Golovlév (v.); la misma categoría en el campo teatral había alcan­zado ya en 1857, al principio de la actividad del autor, y sin que éste se percatara de ello, La muerte de Pazuchin. Entre los tex­tos que siguieron merecen todavía ser des­tacados y muestran la amplitud y variedad de los horizontes de Saltykov las admirables Fábu­las, las Narraciones de Poshechon y Las antigüedades de Poshechon (v.), valiosos documentos para la historia contemporánea y la biografía del escritor.

E. Lo Gatto