Nació en Suwalki el 23 de mayo de 1842 y murió en Lwow el 8 de octubre de 1910. Todavía muy joven, contrajo matrimonio con un hombre que la hizo infeliz; y así, en 1876 marchó a Varsovia para iniciar una nueva vida. Empezó a dedicarse al periodismo, y, al mismo tiempo, dio a la imprenta su primera colección de versos, Poema primaveral [Román wiosenny], a la que siguieron interesantes narraciones y ensayos críticos. Expulsada de la Polonia rusa por sus escritos, se trasladó primero a Munich, luego a Francia, y, más tarde, a Italia.
La vida de Konopnicka resultó solitaria; la autora llenó su espíritu con la religiosidad, la comprensión fraterna hacia todos los sufrimientos humanos, la aversión a cualesquier despotismo e injusticia y las obras benéficas a que se consagró. Halló la inspiración en sus sentimientos y en la belleza de los lugares y las obras que contempló. Italia dio origen a una bella colección: Italia (v.). Reconocida a su labor, Polonia ofrecióle en ocasión de su jubileo de escritora (1902) una propiedad en Galitzia, donde Konopnicka habitó hasta su muerte. La última producción de la literata fue el poema El señor Balcer va al Brasil (v.).
M. Bersano Begey

