Ludwig Spohr

Nació en Brunswick el 5 de abril de 1784 y murió el 22 de octubre de 1859 en Kassel. Fue hijo de un médico aficionado a la música; a los cinco años estudiaba ya el violín, y a los catorce estaba suficiente­mente capacitado para dar conciertos públi­cos. Alcanzada la notoriedad como violi­nista, ingresó al servicio del duque de Gotha (1805). Entonces contrajo matrimonio con la arpista Dorette Scheidler, que le acom­pañó siempre en sus «tournées» y a la cual dedicó numerosas obras para violín y arpa o bien sólo para este último instrumento. En 1809 Spohr dirigió el primer Festival musical alemán, en Frankenhausen. En 1811, en Hamburgo, fue representado El duelo con la amada [Der Zweikampf mit der Geliebten], con buen éxito: el mismo año, en el segundo Festival de Frankenhausen, el autor presentó su primera Sinfonía, en mi bemol mayor. El favor con que fue acogido el oratorio El juicio final [Das jüngste Gericht, 1812] le valió el puesto de primer violín en la orquesta del nuevo teatro «An der Wien». En la capital de Austria conoció a Beethoven, de quien interpretó los Cuar­tetos op. 18, y compuso la ópera Faust (v.), representada luego en Praga en 1816.

Aban­donada Viena (1815), Spohr inició una larga «toumée» de conciertos; en tal ocasión es­cribió para el público italiano el octavo de los Conciertos para violín y orquesta (v.), en la menor, «al estilo de una escena can­tante», que, con el anterior, en mi menor, y el siguiente, en re menor, integra lo mejor que ha dejado de un género al cual se dedicó— por inclinación y por necesidad de concertista — a lo largo de toda su vida. Nombrado director de la Opera de Franc­fort (1818), hizo representar allí (1819) Zemire und Azor, que alcanzó una gran popularidad, superior incluso a la de Faust. Desde esta última ciudad se dirigió a Lon­dres, donde fue acogido con entusiasmo. En la capital inglesa presentó la Segunda sin­fonía, en re menor, y el Cuarteto en mi mayor, segundo de los seis que denominó «Quatuors brillants», en los cuales el primer violín aparece tratado expresamente como instrumento concertino. En 1822 puso fin a su existencia errante e inquieta con la aceptación del cargo de «Hofkapellmeister» del Elector de Hesse-Kassel.

Aquí encontró un excelente grupo de cantores e instrumen­tistas, lo cual le pertimió componer con plena satisfacción Jessonda (1823), la mejor obra teatral de Spohr, que en ella unió el gusto por lo legendario con la afición al cromatismo, y, posteriormente, representar El barco fantasma (1842, v.) y Tannháuser (1853, v.), de Wagner, a quien admiró y apoyó con entusiasmo. En 1831 publicó Es­cuela de violín [Violinschule], de gran in­terés. Durante los últimos años de su vida tuvo numerosas dificultades con el Elector, a causa de su actitud política, netamente favorable a las nuevas ideas de libertad y democracia. Llegado al retiro en 1857, y forzado, este mismo año, al abandono del violín por la fractura de un brazo, apareció por última vez en público en 1858 como director de orquesta.

C. Marinelli