Louis-Nicolas Ménard

Nació en París el 19 de octubre de 1822, murió en la misma ciu­dad el 12 de febrero de 1901. Se interesó por gran cantidad de materias, desde la poesía hasta la filosofía y la política, pa­sando por la pintura. Comenzó con la poe­sía publicando, bajo el seudónimo de L. de Senneville, Prométhée délivré; se de­dicó más tarde a la química y a él se debe el descubrimiento del colodión. La revolu­ción parisiense del 48 determinó su inte­rés por la política. Se alineó en las corrien­tes más avanzadas y colaboró en los perió­dicos de Proudhon. En aquel año escribió el Prologue d’une révolution. A consecuen­cia de esta intensa actividad política, ape­nas la situación se inclinó hacia las dere­chas fue condenado y obligado a marchar al destierro en Londres.

Regresó a París en 1852, y alejado ya de la actividad política, publicó en 1855 los Poèmes, al mismo tiem­po que se sentía cada día más atraído por la antigüedad clásica y por la pintura. En­tre 1857 y 1869 expone sus pinturas en varias ocasiones en el Salón de los paisajistas y en 1860 obtiene el doctorado con un tra­bajo sobre De sacra poesi Graecorum, con el que inicia sus publicaciones sobre la cul­tura y la historia antiguas. Se llamaba a sí mismo «un païen mystique», y así era, en efecto, por cuanto su interpretación del clasicismo estaba dominada por su pasión por los problemas religiosos. Después de haber publicado en 1876 los Ensueños de un pagano místico (v.), dio a la imprenta en muy pocos años — entre 1880 y 1900 — todas sus obras más importantes, habiendo encontrado en el ambiente parnasiano de la Francia de aquellos tiempos el clima más adecuado a sus estudios.

Así aparecieron la Histoire des anciens peuples de l’Orient (1882), la Histoire des Israélites (1883), la Histoire des Grecs (1884), los Études sur les origines du Christianisme (1894), la Symbolique des religions anciennes et modernes (1897), la Religion et philosophie de l’Egypte (1899). En 1897 había sido nom­brado profesor en la Escuela de Artes De­corativas y en 1899 dio un curso de Histo­ria en el Hôtel de Ville, por encargo del Concejo municipal.

F. Catalano