Kai Munk

Nació en Maribo (isla de Lolland, Dinamarca) el 13 de enero de 1898, de familia de artesanos; murió asesinado junto a Silkeborg (Jutlandia) el 4 de enero de 1944. Habiendo quedado huérfano a los cin­co años, se crio en un ambiente profunda­mente religioso. Después de haber estudiado Teología en Copenhague, fue nombrado pas­tor en la parroquia de Vedersø (en la costa de Jutlandia occidental). Naturaleza román­tica, impetuosa e inquieta, abierta y gene­rosa, Munk es la personalidad más notable de Dinamarca en la época comprendida entre las dos guerras mundiales. Comenzó muy pronto a escribir, especialmente dramas, porque la forma dramática era connatural a su pensamiento. Pero no fue la escena para Munk pretexto literario o convenciona­lismo social, sino el ámbito donde pueden ofrecerse los misterios, los símbolos, las an­gustias, los contrastes, los ideales y las es­peranzas de nuestro espíritu y nuestro tiem­po. Todavía estudiante, había escrito (1920) un drama político, La operación [Operationen]: la operación consiste en la conquista del poder por parte de un «hombre fuerte» que más tarde, mediante una guerra victo­riosa, fortalece y levanta un pueblo deca­dente; en esta obra se anuncia (en forma ciertamente prematura) un tema que domi­nará largamente en Munk: el Hombre Fuerte.

Siguió a ésta (1923-24) Un idealista [En Idealist: el rey Herodes, personalidad po­derosa y genial, que tiene una sola volun­tad: el poder y la dignidad real, a cuya consecución lo sacrifica todo; y por ello es un «idealista»], una de las obras más fuer­tes de Munk, con escenas violentamente dra­máticas, llenas de sorpresas y de efectos y con un lenguaje fantástico y audaz. Los ca­chones [I braendingen, 1926] presenta otro «idealista»: un estudioso que lucha por el progreso y la cultura, que desprecia a los hombres y reniega de Dios y ve disolverse su familia, pero no se doblega. (En este drama, que está idealmente en la línea de Ibsen, se ve de un modo transparente la figura de Georg Brandes, v.). Otros dos dra­mas de estos años presentan variaciones sobre el tema del Hombre Fuerte: El fénix [Fugl Føniks, 1926: el Fénix, símbolo de la Justicia], sobre la Conferencia de Versalles, basada en la oposición entre Allan (Wilson) y Marchanel (Clemenceau), y Cardenal y rey [Kardinalen og Kongen, 1929], en el que el Fuerte se llama Richelieu («ten fe en tu misión, desafíalo todo y ven­ce»).

Junto a estas obras, y de los mismos años, tiene dramas que versan sobre temas totalmente distintos: Amor [Kaerlighed, 1926] y Hombres y mar [Havet og menneskene, 1929] llevan a escena penas amo­rosas de sacerdotes (y son piezas flojas); Una época [Fra tidehvervet, 1928] se refie­re al paganismo decadente en Roma en tiempos de Lucrecio; y después, sobre todo, El Verbo (1925, v.), el mayor éxito dramá­tico de Munk; conocido después por el público de todo el mundo a través de la bella ver­sión cinematográfica de K. Th. Dreyer. También tuvo éxito Cant (1931: «.cant» en sentido de «hipocresía religiosa»): un drama más efectista que poético sobre Enrique VIII de Inglaterra, con el que hace juego Los elegidos [De udvalgte, 1933], basado en el rey David y la apasionada Betsabé (que le dice a David: «Mira, yo soy el pecado, el pecado que viene de Jahvé, que te propor­ciona la amarga grandeza de la caída, a fin de que puedas ser verdaderamente grande»). El contraste entre la carne y el espíritu apa­rece de nuevo (pero con otra solución) en el brioso drama Egelykke (1938-39), que saca a escena al joven Grundtvig enamorado de una hermosa mujer (también ca­sada, como Betsabé) : pero el profeta nór­dico y cristiano vence sobre la tentación. El amor al tema del Hombre Fuerte inclinó a Munk a admirar a los dictadores que se ha­bían apoderado del poder en aquellos años: a Mussolini (Jerusalén y regreso [Vedersø, 1934]; Victoria [Sejren, 1936Í, sobre la con­quista de Etiopía) y a Hitler (En el crisol [Han sidder ved smeltediglen, 1938]).

Un desdichado Hamlet (1934) pretende ser una caricatura de la democracia parlamentaria. Pero Hitler invadió Dinamarca (abril de 1940) y la invasión fue la señal de un cam­bio profundo en la vida de Munk. A partir de entonces combatió sin tregua al ocupante, con la palabra y con la pluma. Así surge la composición poética ¡Juradlo, muchachos! [Svaerg det, drenge, 1941], en la que se lamenta amargamente de la debilidad da­nesa, y Navigare necesse (1941); y su último gran drama, Niels Ebbesøn (1942),  prohibido por los alemanes. De estos años son también las obras en un solo acto El rey [Kongen], Los señores jueces [De herrer dommere]; La muerte de Ewald [Ewalds ded]; Antes de Cannas [Før Cannae, 1943], diálogo entre Aníbal, que simboliza a Hitler, y Fabio Máximo, que representa a la democracia británica. En 1942 aparecieron La primavera viene tan lenta [Foraret sa sagte kommer: memorias]; Con el sol y una gran alegría [Med sol og megen glaede: escritos juveniles inéditos]; El norte joven [Det unge Nord: poesías], últimas poesías [Sidste digte, 1943] fueron impresas clandestinamente. Impedi­da y prohibida la circulación de sus obras, le quedaba a Munk el púlpito. Y desde allí pronunció valerosas palabras; también en el púlpito fue «poético y dramático, fantás­tico y sorprendente, irrespetuoso y paté­tico». Fue asesinado el 4 de enero de 1944 por una banda de alemanes.

V. Santoli