Juan Pérez de Montalbán

Nació en Madrid en 1602 y murió en la misma capital a finales de 1638. Era hijo de Alonso Pérez, de origen judío, librero del rey desde 1604, el cual, después de haber ejercido su pro­fesión en Alcalá de Henares, se trasladó a Madrid haciéndose amigo de Lope de Vega y su editor «privilegiado». Del padre, heredó el hijo la gran admiración por Lope, el cual le correspondió con un gran afecto; le esti­muló para que se dedicara a las letras, des­pués de haber comprobado sus excelentes dotes naturales, y admitiólo más tarde como colaborador. En la Universidad de Alcalá estudió Pérez de Montalbán. Filosofía y Letras, licen­ciándose en 1620. A los diecisiete años ha­bía compuesto su primera comedia, Morir y disimular, en la que la diferencia de tono entre el primer acto y los dos restantes permite suponer una ayuda del mismo Lope.

En 1620 tomó parte (no sabemos con qué éxito) en un certamen poético con motivo de la beatificación de San Isidro. Intervino también en junio de 1622 en el celebrado a raíz de la canonización de San Felipe Neri, San Ignacio de Loyola y San Fran­cisco Javier, y obtuvo dos premios. En 1625 se doctoró en Teología en Alcalá y, orde­nado de sacerdote, ingresó el mismo año en la Congregación de San Pedro de Madrid; poco después fue nombrado notario apostó­lico de la Inquisición. En los últimos años perdió la razón. Su obra es muy vasta. En 1624 publicó Orfeo en lengua castellana, en competencia con el de Jáuregui, de carácter culterano, y obtuvo mucho éxito por su defensa de la lengua española tradicional. En el mismo año publicó Sucesos y prodi­gios de amor en ocho novelas exemplares, muchas veces reimpresa y traducida al ita­liano por Biagio Cialdini (1637). Numero­sas imitaciones alcanzó su Vida y purgatorio de San Patricio (1627).

Primer biógrafo de Lope, lo glorificó después de su muerte con su obra Fama póstuma. Mantuvo áspera po­lémica con Quevedo, al que satirizó en una farragosa miscelánea titulada Para todos (1633); Quevedo se había burlado de nues­tro autor en La Perinola. Se conocen cin­cuenta y ocho comedias de P. de M-, en las cuales es evidente la imitación de Lope. Pueden recordarse entre ellas La gitana de Menfis, Santa María Egipciaca, Diego Gar­cía de Paredes, Los Templarios, La gitanilla, Palmerín de Oliva y la conocidísima Los amantes de Teruel (v.), muy imitada. Sus comedias son de tema diverso: religioso, histórico, caballeresco, novelesco, etc., y de­muestran cultura y nobles propósitos, pero escasa capacidad poética.

P. Raimondi