Juan Mañé y Flaquer

Periodista es­pañol. Nació en Torredembarra (Tarragona) en 1823, murió en Barcelona en 1901. Depen­diente de farmacia en Tarragona, marchó en 1843 a Barcelona, donde se dedicó al periodismo con el entusiasmo y la inexperiencia propios de su edad juvenil. Entre tanto cursaba estudios en las aulas de la Junta de Comercio (Lonja). Exceptuando unos artículos sueltos que publicó en El Genio, su carrera periodística se inició al serle confiada la dirección del semanario El Ángel exterminador, en el que llevó a cabo violentas campañas contra los abso­lutistas. Escribió crónicas científicas para La Dirección, periódico dirigido por Piferrer, con quien Mañé había trabado buena amistad. Fue profesor de Retórica y luego director del Colegio de Barcelona. En 1847 entró en el Diario de Barcelona como crí­tico artístico y literario; dos años después era nombrado profesor agregado de la sec­ción de literatura en la universidad de Bar­celona y en 1850 catedrático en propiedad de latín y castellano.

A partir de 1853 su mayor intervención en el Diario de Barce­lona, del que pronto fue director, se hizo sentir: lo que hasta entonces había sido una hoja anodina «de avisos y noticias» convirtióse gracias a Mañé en el órgano autorizado de las ideas conservadoras, verdadero breviario político de la burguesía catalana. En 1863 fue llamado a Madrid para encar­garse de la dirección de La Época; pero el ambiente político de la capital de España no le fue propicio, el espíritu serio y aus­tero de Mañé chocó con la política frívola y corrompida que allí imperaba y, decepcionado, volvió a Barcelona. Perseguido por los últimos gobiernos de Isabel II, viose obligado a emigrar a Francia; estuvo en Roma donde Pío IX le alentó a mantener el tono de sus anteriores campañas católi­cas, y viajó por otros países de Europa. De regreso a Barcelona en 1865, volvió a encar­garse de la dirección del Diario de Barce­lona, puesto que ocupó hasta su muerte. Llamado a consejo por Alfonso XII y Cá­novas del Castillo, defendió la unidad religiosa de España, y en 1876 los fueros de Navarra y las Vascongadas, en desacuerdo con Cánovas; esta campaña quedó recogida en su voluminosa obra El Oasis: viaje al país de los fueros.

En 1897 publicó Un en­sayo de regionalismo (v.) en el que expone su programa político en relación con las reivindicaciones catalanas, programa hecho de tradición, prudencia y sentido de la res­ponsabilidad. Mañé creó e impuso el artículo político breve, intencionado y oportuno. Tanto por su vida modesta y gris, como por sus sólidas ideas de corto alcance, pero sinceramente sentidas y defendidas noble­mente, fue la personificación del periodista burgués y conservador que acertó a inter­pretar el pensamiento de una gran masa de lectores. Como articulista fue el maestro de Maragall, aun cuando éste pronto le superó en todos los aspectos. Maragall era un poeta y un pensador en funciones de periodista; Mañé era un periodista a secas: nunca fue ni quiso ser nada más.