Juan de Mena

Nació en Córdoba en 1411, murió en Torrelaguna en 1456. De noble fami­lia, quedó huérfano de padre y madre sien­do todavía niño y fue recogido por unos parientes. Emprendió los estudios tarde, a los veintitrés años, en la Universidad de Sa­lamanca. De allí pasó a Italia, y en Roma completó su formación humanista. A su regreso de Roma. Juan II le nombró cro­nista suyo y secretario de cartas latinas. Fue también caballero veinticuatro de Cór­doba. A pesar de su íntima amistad con el marqués de Santillana, Mena fue decidido partidario de don Álvaro de Luna. Se casó con Marina Méndez, cordobesa. A su muer­te, fue sepultado en Torrelaguna; pero en el siglo XIX sus restos fueron llevados a Madrid. Algunos de sus contemporáneos le creyeron de origen judío. Juan de Mena fue un intelectual puro, consagrado al estudio y uno de los primeros dantistas españoles. Santillana nos cuenta que muchas veces, escribiendo, se olvidaba de comer.

Además del poema alegórico Laberinto de Fortuna o Las Trescientas (v.), su obra maestra, y de diversas poesías amorosas, morales y polí­ticas, escribió en verso La Coronación o Calamicleos (1438), un viaje dantesco que le lleva del Infierno al Paraíso donde ve coronar al marqués de Santillana como ex­celso poeta; Lo claro oscuro, un poema más oscuro que claro, y las Coplas contra los siete pecados capitales o Debate de la razón contra la voluntad, que reanuda el tema medieval de la danza macabra; en prosa, un comentario a su poema La Coronación, una Ylíada en romance (v. Iliada), en la que tradujo — el primero en España — el compendio de la llíada atribuido a Píndaro Tebano, y el prólogo al Libro de las claras mujeres de su protector don Álvaro de Luna. El Cancionero (v.) recoge su obra lírica.

E. Moreno Báez