Literato, jurista y político brasileño, n. en Mecejana (Ceará) el 1.° de mayo de 1829, m. en Río de Janeiro el 12 de diciembre de 1877. De ideas conservadoras, se distinguió como periodista (Cartas de Erasmo), llegando muy joven a la dirección del Diario do Rio de Janeiro.
Fue diputado y, entre 1868 y 1870, ministro de Justicia. Retirado de la vida política, ejerció la abogacía. Adquirió renombre en 1856 con sus críticas al poema A Confederaçáo dos Tamoyos de Gonçalves de Magalhaes, al que acusaba de no haber sabido interpretar la poesía primitiva de los indígenas.
El culto de los valores típicos del Brasil le llevó a enriquecer la prosa narrativa brasileña, dándole un contenido nacional e introduciendo en ella al personaje indio, románticamente idealizado sobre el fondo de un escenario natural descrito siempre por él con épica grandeza.
A la novela que le dio fama, El guaraní (1857, v.), siguieron As minas de prata (1862-65), Iracema (1865, v.), poema en prosa, y la serie de los Alfarrobios [Borradores], iniciada con el cuento El garabato (1872, v.). Entre las obras menores, recordamos: O sertanejo, O gaucho (1870), O tronco do Ipé (1871), Os filhos de Tupan, Senhora (1875), Ermitao da gloria y Ubirajara (1877).
J. Prado Coelho

