Johannes Baptista van der Helmont

Nació en Bruselas en 1577 y m. en Vilvorden el 30 de diciembre de 1644 (según ciertas opiniones, las fechas de su nacimiento y su muerte fueron, respectivamente, los años 1579 y 1635). Era hijo de una familia no­ble, y estudió Medicina y Cirugía en Lo- vaina, donde se graduó en 1599. Se cree que a los diecisiete años enseñaba ya me­dicina; luego, empero, abandonó el cultivo de tal ciencia y anduvo errante por Euro­pa, donde estudió de las materias más dis­pares. Después de su matrimonio con una rica heredera, establecióse en 1609 en Vil­vorden, cerca de Bruselas, donde ejerció la medicina; no obstante, su ocupación fa­vorita eran los experimentos químicos.

Helmont unía a un temperamento místico dotes de atento observador y experimentador, lo cual, sin duda, dio lugar a las curiosas contradic­ciones que se observan en su obra. Contem­poráneo de Rogerio Bacon, Harvey y Gali­leo. viose notablemente influido por la la­bor de estos innovadores. De sus experi­mentos y observaciones dedujo ^conclusiones fantásticas. Plantó, por ejemplo, un sauce en una cantidad de tierra seca pesada exac­tamente que luego regó con regularidad; al cabo de cinco años, pudo comprobar que el árbol había aumentado 75 kilos, en tan­to la tierra había perdido sólo 900 gramos: infirió de ello que la nueva sustancia del sauce estaba completamente integrada por agua, y, en consecuencia, creyó que los cuatro elementos de los antiguos habían de reducirse únicamente al mencionado. Du­rante casi un siglo tales conclusiones fue­ron consideradas válidas. H. descubrió va­rias sustancias aeriformes; le corresponde, además, el mérito de haber inventado el vocablo «gas», derivado del «caos» de Paracelso.

En la explicación de los procesos fisio­lógicos siguió las huellas de este último, e introdujo conceptos parecidos al «archeus». Estudió intensamente el efecto de los medi­camentos químicos, y fue un precursor de la ciencia con éstos relacionada, la iatroquímica. El hijo de H., Franz Mercur, en­cargóse de la edición de sus textos, que apa­recieron bajo el título Orígenes de la me­dicina (1648, v.).

R. Frediani