Johann Ludwig Tieck

Nació el 31 de mayo de 1773 en Berlín, donde murió el 28 de abril de 1853. Hijo de un cordelero aficionado a la literatura, cursó la segunda enseñanza, y conoció en el instituto a Wackenroder. De­dicado con febril ardor a los estudios lite­rarios, históricos y lingüísticos, frecuentó las Universidades de Halle, Erlangen y Gotinga. Junto con Wackenroder descubrió en Nuremberg y Bamberg la Edad Media, y compartió gustosamente el entusiasmo del amigo (de quien publicaría, con algunas adiciones suyas, las Efusiones del corazón de un monje enamorado del arte, v., 1797) por el arte medieval y renacentista. En 1790 inició su múltiple actividad de escritor inquieto, fantástico, mimètico e irónico, testimonio, en sus íntimas contradicciones y en el predominio de los matices turbulen­tos y pesimistas de los primeros textos, de las debilidades esenciales de su pensamiento.

Compuso al principio una serie de cuentos satíricos y refundiciones de cuentos fran­ceses de tendencia racionalista, destinada a Plumas de avestruz [Straussfedem], de Nicolai, 1795-98. No obstante, pronto reveló un temperamento singular con la composi­ción de dramas fatalistas, como Karl von Bemeck (1793-95, v.) y otros de tipo medie­val y «tono» francamente romántico, como Vida y muerte de Santa Genoveva (1799, v.), maltratada por Schiller; o, también, con el paso desde el nuevo género, por él iniciado, del cuento dramático según el modelo de Gozzi — El caballero Barba Azul [Ritter Blaubart], El gato con botas (v.), El prín­cipe Zerbino (v.), etc.— hasta la fábula artística procedente de los «libros popula­res» medievales — El rubio Eckbert (v.), La maravillosa historia del amor entre la bella Magalona y el conde Pierre de Pro- venza (v. Historia de Otinelo y Julia), El fiel Eckart y los Tannenhauser (v.), etc. (textos reunidos luego junto con otros en Phantasus, v., 1812-16) —, y, finalmente, el típico ejemplo de poesía romántica universal que supone el drama El emperador Octa­vian o (1801-03, v.).

En 1795-96 apareció en tres libros la perversa Historia del señor William Lovell (v.), novela epistolar según el estilo del Werther de Goethe e inspirada en El campesino pervertido (v.) de Rétif de la Bretonne. En 1798 publicó Peregrina­ciones de Franz Sternbald (v.), obra con­cebida e iniciada en colaboración con Wac­kenroder, continuada tras la muerte de éste, y que quedó incompleta; es el primer texto de una larga serie de historia de artistas vagabundos, las «Künstlerrornane», provista de todos los requisitos característicos del Romanticismo: confluencia de mil motivos diversos, alternancia de prosa y poesía, carácter fragmentario, predominio de los ma­tices líricos sobre los épicos, y encantos de las noches de luna, de la música, de la pintura y de la Edad Media.

Trasladado en 1799 a Jena, Tieck ingresó en el cenáculo ro­mántico que ya había acogido favorable­mente sus obras (una comedia como El mun­do al revés [Die verkehrte Welt, 1798], que empieza con el epílogo y termina en el prólogo, introduce al público en la escena y satisface todas las exigencias del «fértil caos» invocadas por las teorías románticas), y trabó amistad con los Schlegel, Schelling, Fichte y, particularmente, con Novalis. Com­parado con ellos, empero, no fue sino un virtuoso, el manierista de la nueva escuela casi podría afirmarse; desconocedor de la polaridad de naturaleza y razón, y el consciente e inconsciente que informaba el vivo fermento espiritual de Novalis o F. Schle­gel,, Tieck recogió del Romanticismo única­mente el aspecto oscuro de la sensibilidad, y favoreció la aparición del gusto por lo hórrido, tenebroso, mágico y grotesco, que triunfaría luego en la escuela de Heidelberg, desde donde habría de pasar a Francia y a toda Europa.

Durante casi veinte años, de 1801 a 1819, viajó continuamente, y estuvo en Berlín, Dresde, Viena, Munich, Praga, Italia (estudió en el Vaticano los manus­critos de la poesía medieval alemana), Francia e Inglaterra, y profundizó sus cono­cimientos del teatro inglés (anterior a Sha­kespeare o contemporáneo del mismo) y de la antigua poesía alemana. Establecido final­mente en Dresde (1819) y llegado a con­sejero del teatro de la corte de esta ciudad, dio allí sus famosas lecciones nocturnas, reunió en las Dramaturgische Blätter (1825- 26) sus críticas teatrales, e inició la narra­tiva del período 1822-41, en la que el ele­mento monstruoso, turbulento y salvaje de la etapa anterior cede el paso a un realis­mo contenido y minucioso que se complace en la sátira de los fantásticos excesos pro­pios del Romanticismo y en la tendencia a la historia; con ello inauguró en Alemania, bajo la influencia de Scott y Manzoni, la verdadera novela histórica, ejemplo de la cual es Victoria Accoronnboni (1840, v.).

Invitado en 1842 por Federico Guillermo IV a Potsdam y Berlín, permaneció allí hasta su muerte, y disfrutó de una considerable e ininterrumpida popularidad. Es digna de mención la actividad de Tieck como editor y traductor. Además de la publicación de obras de escritores antiguos y modernos — Sachs, Lohenstein, Wackenroder, Novalis, Kleist, Lenz —, traduj o textos de la lírica alemana medieval, del teatro inglés y de la literatura española (Don Quijote), y de­dicóse, finalmente (1825-33), a completar la traducción de Shakespeare iniciada por Schlegel, en la que trabajaron su hija Dorothea y el conde Baudissin.

S. Lupi