Joachim von Sandrart

Nació el 12 de mayo de 1606 en Francfort del Main y murió el 14 de octubre de 1688 en Nuremberg. Fue pintor y grabador; pero su fama se halla vinculada más bien a su obra de crítico e historiador que a la producción artística. Perteneciente a una familia notable que había llegado a Alemania procedente de Flandes, recibió ya en su infancia una in­mejorable formación en letras y dibujo. En Hanau y Nuremberg cultivó su inclinación al arte, y, apenas cumplidos los quince años, dirigióse a Praga a fin de perfeccionar allí el grabado bajo la guía de Egidio Sadeler. Marchó luego a Utrecht, donde el pintor Gerhard Honthorst, de quien fue discípulo, advirtió pronto sus cualidades y eligióle como ayudante cuando fue llamado a Ingla­terra por el rey Carlos I.

Sandrart permaneció en la corte inglesa aun tras la partida del maestro, e inició en ella el apasionado es­tudio de los pintores antiguos y modernos que, junto con un interés siempre vivo y la prontitud de asimilación de las experiencias artísticas más diversas, figura en la base de su eclecticismo pictórico y de su activi­dad de escritor de arte. Abandonada Ingla­terra en 1627, dirigióse a Holanda, y luego a Italia. En este país residió en Venecia, Bolonia, Florencia y Roma, donde fue aco­gido en la «Schilderbent», asociación inte­grada por los pintores holandeses que traba­jaban en aquella ciudad. Recibió importantes encargos del rey de España y del papa Ur­bano VIII, y publicó una colección de gra­bados en la cual estaban reproducidas las pinturas de la galería del marqués Giustiniani. Después de haber visitado Nápoles, Sicilia y Malta, regresó a su patria a la muerte de su padre (1635), precisamente cuando la furia de la guerra de los Treinta Años se abatía sobre su ciudad natal.

El pintor no abandonó jamás su actividad, ni tan sólo cuando los acontecimientos bélicos le obligaron a huir a Amsterdam junto con Johanna von Milkau, con la cual había con­traído matrimonio en 1637. Al heredar su esposa una propiedad próxima a Ingolstadt volvió a Alemania, y dividió su tiempo entre el arte y el cuidado de sus bienes, dos veces devastados por la guerra. Renacida la tranquilidad, trasladóse a Nuremberg, donde pintó el «Banquete de la paz», gran composición considerada su obra maestra. Luego trabajó en Viena y Augsburgo, y en 1670, fallecida ya su primera mujer y ca­sado en segundas nupcias con Esther Bar­bar, regresó definitivamente a Nuremberg. Entre 1675 y 1679 apareció su vigorosa obra de historiador, la Academia teutona (v.), aún hoy valiosa fuente para el conocimiento del arte y los artistas contemporáneos.

M. Spagnol