James Matthew Barrie

Nació en Kirriemuir (Escocia) el 9 de mayo de 1860 y m. en Londres el 19 de junio de 1937. Fue amorosamente inclinado por su madre hacia la actividad literaria, y ya cuando estudiaba en la Universidad de Edimburgo componía novelas y destacaba por sus escritos en la famosa London Gazette.

Establecido en Londres en 1885, seis años después había alcanzado la fama gracias a sus novelas El pequeño ministro [The Little Minister, 1891]; Margaret Ogilvy (1896), Sentimental Tommy (1896) y Tommy and Grizel (1900), delicadas fusiones de sentimentalismo y rea­lismo irónico situadas en la tradición de Dickens, pero inspiradas en los textos de Meredith, Stevenson y los grandes autores rusos.

Al teatro, empero, dio Barrie, a partir de 1900, sus obras más auténticas (v. El admirable Qrichton; Calle del gran mundo). Con él aparecía manifestado en delicados matices uno de los tonos más constantes del espíritu inglés: la melancolía nostálgica en forma de «humour», quizás el único senti­miento original del teatro de Barrie, por lo de­más bastante ecléctico (procedía tanto de Gilbert y Wilde como de Shaw, Maeterlinck y los rusos).

El fabuloso Peter Pan (v.) marcó en 1904 el punto culminante de la carrera teatral del autor, facilitada por su provechosa asociación con la actriz Maud Adams y el empresario Charles Frohman.

En 1909 se disolvió el desgraciado matri­monio de Barrie con una actriz, y después de este divorcio se formó en torno al escritor la imprecisa leyenda que le presentó cual un Peter Pan envejecido y dulcemente desengañado, con algo de sabio y de gnomo, siempre con la taciturna pipa, llevado por la realidad a una paz modesta y gris. Barrie gozó de una ancianidad tranquila y abun­dante en amistades y honores; pero su mun­do de ensueño fue transformándose, hasta Querido Bruto [Dear Brutus, 1917] y Mary Rose (1920), en otro espectral y triste, po­blado de impotentes y dolorosos fantasmas, habitantes de una realidad árida, desange­lada y cruel.

N. D’Agostino