Jakob Burckhardt

Nació el 25 de mayo de 1818 en Basilea, donde murió el 8 de agos­to de 1897. Perteneció a una antigua y nota­ble familia emigrada a esta ciudad desde alemania por motivos religiosos a principios del siglo XVI; su padre desempeñó el cargo de «Oberstpfarrer» en la catedra de Basilea, y la madre, mujer finamente intelectual, murió cuando Jakob era todavía muy joven (1830).

Enviado al Gymnasium y, luego, a la Universidad de la citada población, ini­ció en 1837 los estudios de teología, que prosiguió únicamente hasta 1839, época en la cual empezó a verse dominado por un gran interés hacia la historia y el arte.

Prue­ba de este cambio fue la marcha de B. a Berlín, en 1839, atraído singularmente por la fama de Ranke, del cual llegó a ser alum­no. La estancia en la capital alemana pro­longóse hasta 1843, sólo interrumpida por una temporada que pasó en Bonn, en 1841.

En 1843 estuvo en París. Con su vuelta a Basilea se inició un período muy importante de su vida, y decisivo también para la his­toria de Suiza, que vivía el litigio entre los demócratas, defensores del principio de la unidad nacional, y los conservadores — pro­testantes y católicos —, partidarios del de la soberanía cantonal. B. se alineó junto a los últimos, y desde junio de 1844 hasta diciembre de 1845 fue redactor del órgano conservador Basler Nachrichten.

Sin em­bargo, la corriente conservadora liberal que apoyaba, con intentos de mediación entre la tendencia intransigente y la democracia revolucionaria, fracasó clamorosamente. El desaliento indujo a B. en marzo de 1846 a la «fuga hacia el Sur». Desde este año hasta 1849 permaneció en Italia, salvo algunas bre­ves interrupciones. Vuelto a Basilea en esta última fecha, residió allí hasta 1853, reti­rado y casi solitario, y enseñó en el Päda­gogium y en la Universidad. Fruto de tal concentración fue su obra La época de Constantino el Grande (v.). Durante el pe­ríodo 1853-54 B. realizó otro ciclo de viajes a Italia. En otoño de este último año estaba ya listo el manuscrito de El Cicerone (v.).

A su regreso a Basilea se le encargó la en­señanza de la Historia en la Universidad local; ello, sin embargo, no le impidió acep­tar el ofrecimiento del Politécnico de Zü­rich, de reciente fundación, que le proponía el cargo de profesor de Historia del arte (1855).

En 1858 volvió a Basilea, a cuya cátedra universitaria de Historia había sido llamado como titular; se trata, esta vez, de un retomo definitivo. Por aquel entonces B. debía de haber empezado ya a vencer su antigua aversión a la ciudad natal; en este mismo período nació la obra maestra La cultura del Renacimiento en Italia (v.).

La historia de los años sucesivos es, simplemen­te, la de la enseñanza en Basilea. Hasta 1868 trabajó en una obra acerca del arte rena­centista, que solamente quedó esbozada. Luego empleó largo tiempo en la elabora­ción de las Reflexiones sobre la historia del mundo (v.) y la Griechische Kulturgeschichte, ambas producciones aparecidas con ca­rácter póstumo. En el año 1886 abandonó la enseñanza.

M. Biscione