Ivan Ivanovich Kozlov

Nació el 11 de abril de 1779 en Moscú y murió en 1840. Hijo de una familia noble arruinada, antes de advertir sus facultades poéticas inició una modesta actividad de funcionario, que ejerció a través de varios cargos. Víctima en 1818 de una parálisis de piernas y ciego en 1821, aun cuando forzado por ello a permanecer completamente al margen de la vida corriente, soportó con gran fortaleza de ánimo su desventura, como atestigua el poeta Jukovski, y, replegado en sí mismo, completó su propia cultura aprendiendo el francés, el inglés, el alemán, el italiano y el polaco, y llegó a saber de memoria obras enteras o, al menos, los mejores fragmentos de Byron, Shakespeare, Racine, Tasso y Dante, así como también todo el Evangelio.

La pérdida de la vista coincidió con el prin­cipio de su actividad poética; tres años des­pués, en 1824, apareció el poema román­tico El monje (v.), que alcanzó un éxito enorme y la aprobación de Pushkin. Siguie­ron después muchas composiciones líricas y numerosas traducciones, entre ellas la de los Sonetos de Mickiewicz; en 1830 un se­gundo poema, La loca (v.), afianzó su fama. Durante el decenio siguiente muchos poetas extranjeros, como Byron, Wordsworth, La­martine, Chénier, Manzoni y Petrarca, pasa­ron al Parnaso ruso gracias al infeliz escri­tor, cuya vida estuvo enteramente entregada a la poesía dentro de una fe religiosa llena de serenidad.

E. Lo Gatto