Ion Luca Caragiale

Nació en Margineni (distrito de Prahova) en 1852 y murió en Ber­lin en 1912. Hijo y sobrino de directores de compañías teatrales, inició en Ploesti los estudios secundarios; pero, a impulsos de su instinto, abandonó pronto las aulas en fa­vor de la escena.

En 1871 hallábase en Bu­carest con la compañía de su tío Lorgu, en calidad de apuntador. La actividad lite­raria de este valeroso autodidacto, tan agu­damente rápido en la observación como lento y paciente en la elaboración de sus intrigas y la caracterización expresiva de sus personajes, resultó bastante precoz.

En 1874 colaboró con versos cómico-satíricos en Re­vista contemporánea; en 1877 fundó con Damé el periódico Naiiunea, y el mismo año ini­ció la colaboración en Timpul, que habría de situarle junto a Slavici y Eminescu, a quien profesó una admiración incondicio­nal.

Su actividad de comediógrafo empezó en 1875 con el drama Roma vencida [Roma invinsa]; a breve distancia siguieron otras obras: Una noche borrascosa (v.), El señor Leónidas y la reacción (v.), Una carta per­dida (v.). Con La calumnia (v.) y Un cirio pascual (v.), C. invadía sin titubeos el cam­po de la tragedia.

Comediógrafo, narrador y dramaturgo, halló cerradas por dos veces las puertas de la Academia, que se obsti­naba en ver una intención inmoral en las comedias de C., quien, al persistir, y con muy distintos recursos artísticos, en el pro­pósito educativo de Alecsandri, llevaba a los escenarios la crítica de una sociedad que, adoptando nuevas formas de vida sin haber asimilado todavía su espíritu, debía fatalmente convertir en una caricatura su adhesión al liberalismo de cuño occidental.

Rechazado por la Academia, en incesante polémica con Hasdeu y acusado de plagio, sin fundamento, en La calumnia (1904), C., que en cierto momento había intentado, con poco éxito, dedicarse al comercio al esta­blecer una cervecería en Bucarest y un res­taurante en Buzáu, trasladóse en 1904 a Berlín y rehusó más tarde los honores con que en 1906 la capital rumana quiso feste­jar el creciente éxito alcanzado por su arte de escritor.

R. Del Conté