Hsüeh Chü-Chêng

(Apelativo honorí­fico, Tsû P’ing). Nació en Hsün-i (Honan) en 912 y murió en 981. Ese historiador chino vivió, por lo tanto, bajo las cinco pequeñas dinas­tías Wu Tai (907-950); los últimos años de su existencia transcurrieron bajo la Sung (960-1279). Su época, inmediatamente pos­terior a la caída de la gloriosa dinastía T’ang (618-906), fue un período de restau­ración, escaso en obras literarias. Con los Sung, empero, China se recupera y vuelve a la floración tradicional del arte, la poe­sía y la especulación filosófica.

Obtenido el grado de doctor en 934, inició su actividad al servicio del Estado; y así, desempeñó diversos cargos en la capital y en las pro­vincias, y cooperó largo tiempo en la com­pilación de la historia de la dinastía. Su fama se halla vinculada, particularmente, a la Chiu Wu Tai Shih (v.). Por su gran afabilidad alcanzó un aprecio general. Pa­rece haber sido también un espíritu inte­resado en el problema religioso, agitado secularmente por el taoísmo filosófico y po­pular. Creía en la posibilidad de obtener la inmortalidad física mediante la ingestión de drogas especiales convenientemente pre­paradas.

Tan errónea práctica se remonta al siglo III a. de C., época en la cual fueron enviadas algunas expediciones en busca de las Islas de los Genios, que se situa­ban a lo largo del promontorio del Shan- tung y guardaban, decíase, la droga de la inmortalidad; en tiempos de H. tal creencia se había transformado, hacía ya siglos, en una serie de prácticas de alquimia, por las que también se vio sugestionado nuestro autor: y así, ingirió una droga preparada por él mismo, que, en vez de hacerle in­mortal, lo condujo a la tumba.

M. Benedikter