Hermann Walther Nernst

Nació en Briessen (Prusia) el 25 de junio de 1864 y murió en Berlín en 1941. Estudió sucesivamente en Zürich, Berlin, Graz y Würzburg, y fue alumno de Kohlrausch y de W. Ostwald. En 1887 fue nombrado ayudante en el labo­ratorio Ostwald de Leipzig, y dos años más tarde, lector. En 1894 obtuvo la cátedra de Química y Física de Gotinga. Pasó des­pués, en 1904, a la Universidad de Berlín, como sucesor de Plank, en la enseñanza de la Física. Obtuvo en 1920 el Premio Nobel de Química, por sus estudios sobre termodinámica. En 1925 fue nombrado director del Instituto de Investigaciones Físicas. Fue también presidente del Instituto del Reich de Física aplicada, y miembro de la Acade­mia de Berlín. En 1906, como consecuen­cia de numerosos estudios suyos, enunció el tercer principio de la termodinámica que lleva su nombre.

Aplicó la teoría de Planck para explicar los fenómenos del calor espe­cífico, e hizo esta aplicación casi al mismo tiempo que Einstein y que el holandés Pe­ter Debye. Fundamental es también su teo­ría osmótica de la pila galvánica. Dedicado también a las aplicaciones prácticas, inventó la lámpara que lleva su nombre, y susti­tuyó con filamentos a base de óxidos metá­licos el filamento de carbón de las primeras lámparas eléctricas, mejorando así su ren­dimiento. Nernst estudió asimismo el equilibrio entre el amoníaco, el nitrógeno y el hidró­geno a temperaturas y presiones diferentes: estudio que fue continuado después por Fritz Haber (1868-1933).

Entre sus obras recordamos Fines de la química física [Zie­le der physikalischen Chemie], La impor­tancia del nitrógeno para la vida [Die Be­deutung des Stickstoffs für das Leben], Los fundamentos teoréticos y experimentales del nuevo principio de la termodinámica [Die theoretischen und experimentellen Grindlagen das neuen Wärmesatzes], Química teo­rética desde el punto de vista de la regla de Avogadro y de la termodinánica (v.).

F. Albérgamo