Henry Timrod

Nació en Charleston (Caro­lina del Sur) el 8 de diciembre de 1828 y murió en Columbia, en el mismo estado, el 6 de octubre de 1867. Perdió muy pronto a su padre, y estudió primeramente en la ciudad natal y después en el Franklin College de Athens (Georgia). Especializóse en Literatu­ra, pero, además, se dedicó a estudiar Derecho por cuenta propia; obtenido el título de abogado, abandonó poco después la idea que le inducía al ejercicio de la profesión legal. Durante diez años fue profesor pri­vado en una plantación. En el curso de este período compuso numerosas poesías, publi­cadas en The Southern Literary Messenger y en The Russell’s Magazine.

En 1860 pu­blicó en Boston un primer volumen de ver­sos. Con Flor de algodón (v. Poesías) se afianzó como uno de los mejores poetas del Sur. Estallada la guerra civil, en 1862 alis­tóse en el ejército de los confederados; pero, enfermo de tuberculosis, no pudo soportar el rigor de la vida militar y pronto se limitó a seguir a las tropas como correspon­sal del The Mercury de Charleston. Algo más tarde hubo de abandonar también esta acti­vidad, y se reincorporó a la vida civil con un empleo en la Secretaría de Estado. Mientras tanto, había escrito algunas poesías de carácter épico: así, Ethnogénesis (1861) y Cry to Arms (1861). En 1864 llegó a codirector de The South Carolinián, en Columbia.

Cuando en febrero de 1865 ardió la ciudad, atacada por el avance de los nordistas, Timrod lo perdió todo, quedó reducido a la miseria y vio empeorar su salud. En 1865 escribió la mejor de sus poesías, la Oda al cemente­rio de Magnolia [At Magnolia Cemetery], cuyas estrofas poseen un vigoroso poder de sugestión evocadora. Tras la muerte del autor, ocurrida dos años después, su amigo Paul Hamilton Hayne, quien le había asis­tido fielmente, cuidóse de la ordenación y la impresión de sus composiciones poéticas, que aparecieron en las ediciones sucesivas de 1873, 1874, 1899 y 1901. La asociación fundada en 1898 a la memoria de Timrod ha tra­bajado para mantener vivo el interés del público respecto de este poeta, posiblemente, el mayor de los Estados Unidos meridiona­les después de Lanier.

L. R. Lind