Henry Mackenzie

Nació el 26 de agosto de 1745 en Edimburgo, donde murió el 14 de enero de 1831. Hijo de un médico, estudió Leyes en esta ciudad, y allí mismo realizó sus prácticas junto a un abogado. Luego marchó a Londres, y en la capital trabajó durante algún tiempo en las oficinas del Tesoro, también como pasante. Vuelto a su ciudad natal, en 1804, en compensación de los servicios políticos prestados fue nom­brado inspector de impuestos para Escocia. En 1771 había aparecido, anónima, El hom­bre de sentimiento (v.), indiscutiblemente la mejor y más célebre de sus obras. Burns apreciaba de manera singular este libro, que atrajo inmediatamente el interés del público. Dos años después siguió a la pri­mera la prolija novela The Man of the World; en 1777 fue publicada Julia de Robigné. Estas tres novelas revelan la influen­cia de Sterne; la última, además, está ins­pirada en Clarisa (v.), de Richardson.

En el resto de la producción de Mackenzie figuran algu­nos artículos políticos (el autor pertenecía al partido de los «tories» y apoyaba resuel­tamente a Pitt), noventa y nueve publicados en los semanarios Mirror (que él mismo editó a partir de 1779) y The Lounger (apa­recido en 1785), y cuatro obras dramáticas de escaso valor representadas entre 1773 y 1779, la mejor de las cuales es The Prince of Tunis. Durante los últimos años de su vida fue una figura de primera categoría en los medios literarios de la capital escocesa, donde residían entonces David Hume y sir Walter Scott. Presidió el comité examinador de los textos de Macpherson (v.), y poseyó, entre otros méritos, el del reconocimiento del genio poético de Burns. Compuso tam­bién el divertido libro Anecdotes and Ego­tisms, escrito durante su vejez y no publi­cado hasta 1927.

E. Vaccari