Colin Maclaurin

Nació en Kilmodan (Argyllshire, Escocia) el mes de febrero de 1698, y murió en Edimburgo el 14 de junio de 1764. Era hijo de un eclesiástico escocés, de quien heredó un espíritu ardientemente religioso próximo a la beatería. Matriculado en la Universidad de Glasgow, reveló un talento muy precoz para las matemáticas; y, así, en 1717, a los diecinueve años, fue ya nombrado profesor de tal materia en Aberdeen. Dos años después su gran noto­riedad le llevó a la «Royal Society». Preci­samente entonces publicó Geometría orgá­nica (v.), texto que puede considerarse la más importante de sus obras de matemá­ticas y contiene un original método de ge­neración de las cónicas; de tal libro ofreció luego en Philosophical Transactions, de 1735, un interesante apéndice. En 1722, durante un viaje por Francia, escribió un ensayo de mecánica racional (sobre la percusión de los cuerpos) que obtuvo el premio de 1724 de la «Académie des Sciences».

Vuelto a In­glaterra, buscó una colocación que le diera un desahogo económico mayor que el proce­dente de la modesta cátedra del colegio de Aberdeen. En tal aspecto ayudóle mucho la amistad de Newton. Semejante a él en ideas políticas y religiosas (ambos eran «tories» y protestantes moderados), Maclaurin, además, como casi todos los grandes hombres de ciencia de los primeros años del siglo XVIII inglés, se mostraba ferviente newtoniano; a la memoria del amigo y maestro dedicaría luego la Exposición de los descubrimientos filosó­ficos de Newton (v.), uno de los mejores documentos del newtonianismo de la pri­mera generación. Apoyó también a Newton y su filosofía contra los ataques de Berkeley, en el Tratado sobre las fluxiones (v.). El gran sabio, pues, recomendó vivamente a Maclaurin para la cátedra de matemáticas de la Universidad de Edimburgo, y ofreció incluso completar su estipendio con una aportación personal. En 1725 el candidato ocupó el puesto en cuestión, y en adelante dedicó su vida a la enseñanza y a la investigación científica. En 1740 compartió con Euler y Daniel Bernoulli el premio ofrecido por la «Académie des Sciences» de París a un ensayo sobre las mareas.

El año anterior, y a instancia suya, la Sociedad Médica de Edimburgo se había transformado en «Philosophical Society», con lo cual amplió su campo de acción, según el modelo de la «Royal Society», londinense. Un solo episodio perturbó la existencia pacífica de este piadoso matemático escocés. En 1745, los rebeldes desembarcados en Escocia con el pretendiente Jacobo Stuart se dirigieron contra Edimburgo; Maclaurin, fiel a sus ideas polí­ticas y religiosas, manifestóse partidario de la monarquía de los Hannover y participó activamente en la defensa de la ciudad, caída la cual hubo de huir a Inglaterra para eludir el acto de sumisión.

G. Preti