Giovambattista Andreini

Nacido en Flo­rencia entre 1576 y 1579, m. en Keggio Emi­lia (donde se encontraba de paso) el 7 u 8 de junio de 1654.

Hijo primogénito del célebre «capitán Spavento», Francesco Andreini, y de la no menos célebre Isabel, se dedicó él también, después de cursar estu­dios en Bolonia, al arte escénico. Habiendo entrado a los 16 años en la gran «Compagnia dei Gelosi» (en la que representaban sus padres) para desempeñar papeles de galán, tomó el nombre de Lelio, que no dejó nunca.

En 1601 se casó con Virginia Ramponi, que llegó a ser excelente actriz con el nombre de Florinda y virtuosa cantante, y tuvo de ella un hijo a quien sacó de pila el gobernador español del Milanesado.

Des­pués de haber debutado como autor en la tragedia Florinda (1603), y tras la disolu­ción de los «Gelosi», entró con su mujer, en 1604, en la «Compagnia dei Fedeli», or­ganizada por el duque de Mantua, Vincenzo I Gonzaga.

Llegó a ser director de la compañía, y con ella viajó por Italia sep­tentrional y central y por Europa: París, Praga, Viena, etc., obteniendo calurosa aco­gida. Gran parte de los éxitos de la com­pañía fueron suyos personales.

Fallecida su mujer entre 1628 y 1630, casó de nuevo con otra actriz, Virginia Rotari («Belinda»). En­tre 1637 y 1640 se separó Andreini de los Gon­zaga, y tras unos años de vida errabunda se retiró probablemente cerca de Mantua, donde poseía algunos bienes.

A su actividad como actor, unió la de autor dramático y de poeta, que le valió la hiperbólica alabanza de sus contemporáneos italianos y extranjeros. Su producción fue de género muy variado y fluctuante entre tentativas de edificación espiritual y satisfacciones licenciosas.

De su producción edificante se recuerdan los poemitas en octavas La di­vina visione (1604) sobre San Carlos Borromeo, La Maddalena (1610), Santa Tecla vergine e mártire (1623), una colección de sonetos sobre santos actores, el Teatro ce­leste (1625); una meditación en verso, II Cristo sofferente (1651), y sobre todo las representaciones sacras en tres actos, en verso y con música, La Maddalena (1617) y Adamo (1613, v.). Esta última obra, de notable ambición, parece haber influido so­bre Milton para su Paraíso perdido.

Además del poema jocoso L’olivastro ovvero il poe­ta sfortunato (1642) y de composiciones en alabanza de su madre, Andreini escribió también gran número de trabajos teatrales a me­nudo licenciosos y en general caracteriza­dos por una fantasía a veces animada, pero caótica e incontinente: La Turca (1608); Lo schiavetto (1612); La veneciana (1619, v.); El bandido Lelio (1620, v.); Amor en el espejo (1622, v.); Li dúo Lelii simili (1622); La sultana (1622); La centaura (1622, v.); Las dos comedias en comedia (1623, v.); La campanaccia (1627), que figura entre sus mejores obras; La Rosella (1632); Li dúo baci (1634); La Rosa (1638); La Maddalena lasciva e penitente (1652), nueva versión de La Maddalena, etc.

Durante la polémica en torno a la moralidad del teatro, Andreini in­tervino en defensa de éste, atacado por mu­chos lados.

G. C. Castello