Georges de Scudéry

Nació en 1601 en Le Havre, donde su padre ejercía el cargo de lugarteniente -real, y murió en París en 1667. Fallecido su progenitor, fue educado en Apt, en casa de un tío, que le indujo a la ca­rrera militar. Sirvió como oficial en un regimiento enviado en 1629 por Luis XIII a Saboya en apoyo de Carlos de Gonzaga contra los españoles, y su honroso compor­tamiento le valió el aprecio de Turenne. Esta breve permanencia en el ejército del rey comunicóle una constante presunción. Abandonada la milicia (1629) y llegado a París, el apoyo de las «preciosas», singular­mente el de su hermana, la famosa Mlle. de Scudéry (v.), su afición al teatro y el favor concedido entonces a la escena le llevaron al éxito como autor teatral; durante los quince años del período 1630-1645, fueron representadas en los escenarios parisienses muchas tragicomedias suyas, entre ellas Lygdamon, Le trompeur puní, Le vassal généreux, Le prince dé guisé, L’amant libe­ral, l’amour tyrannique y La comédie des comédiens.

Disputó el éxito a Coméille, con quien, posteriormente al triunfo de Le Cid (v.), entabló una especie de público desafío literario arbitrado por Richelieu y dividido en tres momentos: en el primero de éstos aparecieron las Obstervations sur le «Cid», de Scudéry; a ellas replicó Corneille en una Lettre apologétique; finalmente, llegaron la contrarréplica y la victoria de Scudéry — consa­grada de una manera oficial por el vere­dicto de la Academia de Francia (v. Pare­cer de la Academia sobre el «Cid») —, con los dos textos Preuves alléguées (1637) y Sentiments sur le «Cid». Muy pobre — llegó incluso a comer un pedazo de pan en el jardín de Luxembourg —, viose, empero, protegido por Mme. de Rambouillet, que le obtuvo de Richelieu el nombramiento de gobernador de la fortaleza de Notre-Dame de la Garde, en Marsella (1644-1647).

De nuevo en la indigencia, volvió a París y pu­blicó los Discours des Rois, breve exposi­ción de sus ideas políticas. En 1650 ingresó en la Academia de Francia. Durante la época de la Fronda mostróse partidario del gran Condé; desterrado a Ruán, compuso un extenso poema épico, Alarico o Roma vencida (1654, v.). Contrajo matrimonio con Marie – Madeleine du Montcel de Martin Vast, célebre por sus Cartas a Bussy de Rabutin (v.). Théophile Gautier, en Los Gro­tescos (v.), evocóle como «primo» espiritual de Cyrano de Bergerac.

G. L. Clech