Georg Morris Cohén Brandes

Nació el 4 de febrero de 1842 en Copenhague, donde murió el 17 de febrero de 1927. Fue hijo de una familia de comerciantes hebreos no practicantes.

Formado al principio en la filosofía de Hegel, introducida en Dinamarca por Heiberg, pasó muy pronto al psicologismo de Sainte-Beuve y al método críti­co de Taine, que hizo objeto de su tesis doctoral La estética francesa contemporánea [Den franske Aestetik i vore Dage, 1870].

De este primer período cabe citar Estudios estéticos [Aestetiske Studier, 1868] y Crí­ticas y retratos [Kritiker og portraetter, 1870]. Tras un viaje (1870-71) a Inglaterra, Francia e Italia, en el curso del cual en­contróse con Stuart Mili (de él había tra­ducido el ensayo Subjection of Wornan), Taine, Renán e Ibsen, inició en el otoño de 1871 la serie de sus famosas lecciones sobre la literatura del siglo XIX y con­virtióse pronto en guía reconocido de las jóvenes generaciones.

Gran importancia tuvo en la difusión de sus ideas la revista Det nyttende Aarhundrede, que publicó con su hermano Edvard entre 1874 y 1878. Al ver que se le negaba la cátedra universita­ria de estética marchó en 1877 a Berlín; pero en 1882 volvió a Copenhague.

Además de su obra Corrientes principales en la lite­ratura europea del s. XIX (v.) cabe recor­dar Lassalle (1881), Impresiones polacas [Indtryk fra Polen, 1888], Impresiones de Rusia [Indtryk fra Rusiand, 1889] y Berlín, capital alemana [Berlín som tysk Hovestad, 1889].

Los ensayos de argumento literario, Poetas daneses [Danske Digtere, 1877], S0ren Kierkegaard (1877), Tegnér (1878), Holberg (1884) y Los hombres de la revolución moderna [Det modeme Gennembruds Maend, 1883], presentan un inte­rés cada vez -mayor por las distintas personalidades; finalmente, y bajo la influen­cia de Nietzsche, Brandes proclamará un radica­lismo aristocrático propio y se entregará al culto del héroe, como lo atestiguan las obras Shakespeare (1895-96), Heine (1897) e Ibsen (1909).

En 1902, la izquierda, que se hallaba en el poder, aseguróle una pen­sión oficial, sin obligación de dar leccio­nes. A estos años más tranquilos pertenecen sus textos autobiográficos Infancia y juven­tud [I Bamdom og Ungdom, 1905], Un de­cenio [Et Tiaar, 1907] y Angosturas y ho­rizontes [Snaevringer og Horizonter, 1908].

La guerra mundial, en cuyo transcurso mantuvo una polémica con Clemenceau (La guerra mundial [Verdenskrigen, 1916]), pa­reció reanimar su actividad literaria; publi­ca entonces las grandes biografías Goethe (1915), Voltaire (1917), César (1917), Napo­león og Garibaldi (1917) y Miguel Angel (1921).

Al final del conflicto manifestóse favorablemente a la revolución rusa en La segunda parte de la tragedia [Tragediens anden Del, 1919], y escribió con un criterio racionalista un libro acerca de Jesucristo: La leyenda de Jesús [Sagnet om Jesús, 1925]. Murió superado ya por el mundo del pensamiento y ajeno a la vida intelectual de la nación que tan intensamente había contribuido a crear.

A. Manghi