Nació el 22 de julio de 1784 y m. el 17 de marzo de 1846. Bien dotado para las matemáticas, desde joven, se interesó por la astronomía náutica y la representación de las observaciones astronómicas, como, por ejemplo, la del cometa de 1607.
Apreciada ya su labor en 1810, el rey de Prusia le encargó la dirección del nuevo observatorio de Königsberg. Bessel no tardó en comprender la necesidad de instrumentos más precisos que los empleados hasta entonces para determinar con la mayor exactitud posible las constantes astronómicas, como la precesión, la aberración y la refracción, así como las coordenadas de las estrellas.
Nombrado también profesor de astronomía y matemáticas de la Universidad de Königsberg, dio gran prestigio a este centro docente y al observatorio. Discutió las observaciones de Bradley (v. Fundamentos de astronomía), y con el nuevo círculo meridiano de Reichenbach emprendió la vasta labor de precisar la situación de todas las estrellas de una extensa área celeste hasta la novena magnitud.
Bessel es famoso también por haber medido la distancia entre una estrella fija, la 61 Cygni, y la Tierra, operación que pudo llevar a cabo con datos exactos mediante el heliómetro; los once años-luz de su medición han sido luego confirmados por las observaciones posteriores hechas con instrumentos más poderosos y otros métodos.
Tal resultado y algunos más acerca de los planetas y sus satélites fueron publicados en sus Investigaciones astronómicas (v.). Obtenido luego de los talleres hamburgueses de los hermanos Repsold un nuevo círculo meridiano mucho más perfecto que los ya existentes, Bessel consiguió descubrir las desigualdades de los movimientos propios de Sirio y Proción, con lo cual pudo verse que en ambos casos se trataba no sólo de estrellas visibles y dobles, sino también de otras invisibles, las cuales perturban el movimiento de las primeras.
G. Abetti

