Fray Manuel Martínez de Navarrete

Religioso y poeta mexicano, nació en Zamora (Michoacán) en 1768 y murió en 1809. Pertene­cía a una familia distinguida venida a me­nos, Tras una niñez y adolescencia sin más rasgos especiales que su afición a la lengua latina, ingresó en el noviciado franciscano de Querétaro; tomó las órdenes sagradas, fue profesor, predicador y párroco (San Antonio Tula, 1807), y murió siendo padre guardián del convento de Tlalpujahua. Es el poeta neoclásico de México y sus versos, aparecidos en su mayor parte en el Diario de Méjico, se publicaron en 1823 en dos volúmenes con el título Entretenimientos Poéticos (v. Poesías profanas).

Valenzuela Rodarte, llevado de su pasión confesional, trata con evidente desdén las poesías ama­torias de Navarrete, a causa de su excesivo simbo­lismo y artificio, sin pensar que la poesía castellana del siglo XVIII era generalmente artificiosa; más justo, Menéndez Pelayo lo califica de «medianía estimable» cuando alguien trata de compararlo con fray Luis de León, que influye indudablemente en las poesías de tema religioso del poeta mexi­cano. En realidad, mayoral de la Arcadia mexicana, imitador de las anacreónticas y seguidor de Meléndez Valdés, ofrece una sencilla emoción lírica ante la Naturaleza, y, pese a sus desigualdades y prosaísmos, alcanza considerable altura en poemas como La Mañana, La Inmortalidad y el Poema eucarístico de la Divina Providencia.

No debe olvidarse, por otra parte, que si los poetas españoles del siglo XVIII son pocos y de relativo nivel literario, el padre Navarrete es una figura lírica aislada y señera en su tiempo en México, como lo había sido sor Juana Inés de la Cruz en el siglo anterior; y si éste no alcanza la altura de aquélla, cobra interés su silueta solitaria en un siglo de verdadera aridez lírica y en vísperas de la revolución por la independencia.

J. Sapiña