Franz Antón Mesmer

Médico y psicó­logo alemán. Nació en Iznang, cerca de Radolfszell, junto al lago de Constanza, el 23 de mayo de 1734, murió en Meersbourg-am- Bodensee el 5 de marzo de 1814. Estudió Teología y luego Ciencias naturales en Ingolstadt, y finalmente Medicina en Viena. Diose a conocer primero por su tratado De la influencia de los planetas sobre el cuer­po humano [De planetarum influxu in corpus humanum, 1766], en el que se esforzó en demostrar que los cuerpos celestes ejer­cen una influencia sobre nuestro sistema nervioso con fuerzas de atracción opuestas. En el año 1771 trabajó en Viena con el pa­dre Hell, y fue entonces cuando descubrió lo que llamó magnetismo animal, fuerza que anima a todos los seres y que el autor ex­puso en su Mensaje sobre la cura magné­tica (1775, v.). Tras una estancia en Munich, regresó a Viena donde equipó un hospital para practicar en él sus métodos de trata­miento.

Pero el verdadero éxito lo alcan­zó Mesmer en París, donde estaba instalado des­de 1778; allí, el magnetismo adquirió carta de naturaleza y pasó a ser el tratamiento de moda. Para impulsar la propagación de su nuevo método fue abierta una suscrip­ción que alcanzó la suma de 340.000 libras. La base de la teoría de Mesmer era que toda enfermedad tiene por causa una ruptura de equilibrio entre el cuerpo humano y las fuerzas que penetran todas las cosas. Quiso curar las enfermedades nerviosas sin medi­cación ni bisturí, y está probado que ob­tuvo éxitos médicos por el simple contacto del paciente con su mano. Entretanto estos mismos éxitos y sobre todo la muerte sos­pechosa de algunas personas conocidas lla­maron sobre el médico la atención de las autoridades. Dos comisiones de investigación formadas por los médicos y natura­listas de mayor nombradla en Francia fueron encargadas de vigilar sus activida­des .El informe colectivo fue muy desfa­vorable a Mesmer, el cual salió para Suiza, donde ejerció en Constanza y Frauenfeld. En 1812 rechazó una invitación para tras­ladarse a Berlín. Expuso sus principios en varias obras, una de ellas en francés: Me­moria de F. A. Mesmer sobre sus descu­brimientos (1809); la última cronológicamente, Mesmerismo (1814) contiene además los fundamentos de su filosofía.

El método hipnótico fue aplicado durante largo tiem­po después de la muerte de su creador. Como dato curioso diremos que Mesmer fue un melómano cuya voz de tenor encantaba a Gluck, y poseía un teatro privado en que se estrenó la obra Bastión y Bastiana de Mozart.