Francisque Sarcey

Nació el 8 de octubre de 1828 en París, donde murió el 16 de mayo de 1899. Terminados los estudios en la École Nórmale Supérieure en 1851, dedicóse hasta 1858 a la enseñanza, y luego al periodismo; desde 1867 hasta su muerte fue crítico tea­tral de Le Temps. Su intensa actividad aparece documentada en una amplia colec­ción póstuma de sus críticas integrada por ocho tomos: Cuarenta años de teatro (1900- 1902, v.). Fervoroso liberal cuando joven, persistió en tal tendencia a lo largo de toda su vida. Acerca de ello resultan muy inte­resantes sus Souvenirs de jeunesse (1884). Merece también ser citado el volumen El sitio de París (1871, v.), relacionado con la guerra franco-prusiana.

En los años de la madurez reveló brillantes dotes de confe­renciante (cfr. Comment je devins conférencier, 1893), actividad en cuyo ejercicio fue tan aplaudido por la gente refinada como por el gran público. Sus conferencias, escribe Lanson, equivalían a monólogos de fondo literario, puestos en escena y repre­sentados por su autor con un talento sin igual. En cuanto a su labor como crítico de teatro se ha dicho que, a pesar de su intensa cultura y de su buen gusto fundamental, acabó inevitablemente esclavo del ejercicio cotidiano de la profesión. Gran conocedor de la técnica teatral francesa, procuró, por principio, discernir en cada obra lo que era teatro y lo que no.

Tal tendencia le llevaba, por ejemplo, a establecer la supre­macía de Scribe en la técnica teatral, a juicios encomiásticos de producciones me­diocres, pero animadas y de éxito seguro, a opiniones negativas respecto de obras maes­tras demasiado complicadas, y, singular­mente, a halagar más bien que educar el gusto medio del público parisiense, al que orientó como autoridad absoluta durante más de treinta años desde las columnas de su periódico.

L. Herling Croce