Francisco Sá de Miranda

Nació proba­blemente en Coimbra, quizá el 28 de agosto de 1481, y murió en Quinta da Tapada (Minho) hacia 1558. Perteneciente a una fami­lia noble, terminados los primeros estudios en su ciudad natal fue enviado a estudiar Leyes a la Universidad de Lisboa, donde posteriormente obtuvo una cátedra univer­sitaria. En realidad, empero, no manifestó gran afición al Derecho. A causa de su ta­lento poético fue acogido en la corte de don Manuel I; en ella trabó amistad con el príncipe João y empezó a componer, se­gún la tradición portuguesa, «vilancetes» y «cantigas», textos que aparecen reunidos con los de otros poetas contemporáneos en el Cancionero de Resende (1516, v. Cancioneros portugueses). En 1521 emprendió un largo viaje por Italia, donde conoció la espléndida vida de las cortes locales y pa­rece haberse relacionado con Sannazaro, Bembo, Ariosto, Vittoria Colonna, etc.

Vuel­to a la patria en 1526 ó 1527, estableció­se en Coimbra, donde llegó a familiar de João III, elevado mientras tanto al trono, e hizo representar la comedia clásica Los extranjeros (v.), inspirada en modelos ita­lianos. A esta misma procedencia obedece su introducción, en la Península Ibérica de nuevos metros líricos, anterior a las de los españoles Boscán y Garcilaso; con ello se relacionan sus cinco elegías, nueve églogas, unos cincuenta sonetos, siete epístolas, va­rias canciones y algunas otras obras, que integran un conjunto de ciento ochenta y nueve Poesías (v.), setenta y cuatro de ellas en castellano. Los primeros intentos lleva­dos a cabo en la «medida nova» y los que dieron lugar a sus mejores versos fueron precisamente los de lengua castellana. Junto a su personalidad poética figuró la de hu­manista fiel a la tradición religiosa y al orden político de su país. En 1534, empero, la corrupción de la corte llevóle a retirarse a su hacienda de la región del Miño deno­minada Commenda das Duas Igrejas, y lue­go a Quinta da Tapada.

A pesar de ello, sin embargo, no dejó de ocuparse del bien co­mún, denunció los abusos y corrupción de costumbres y previo la ruina de su patria. La firmeza moral de nuestro autor y su profundo conocimiento de los problemas nacionales destacan singularmente en las siete epístolas horacianas, Cartas, aun hoy bastante leídas a pesar de su estilo duro, conciso y abundante en elipsis y aforismos. En la égloga Basto expresa, en un himno a la madre naturaleza, el culto a la libertad interior, en tanto su mejor soneto, O sol he grande, lamenta la caducidad de la existencia terrena. En 1536 contrajo matrimo­nio con la hermana de un íntimo amigo suyo, Briolanja de Azevedo; de la unión nacieron dos hijos, el mayor de los cuales murió en 1553 en el sitio de Ceuta.

En 1555 falleció también la esposa, y poco después él. S. de M. es un típico representante de la cultura portuguesa del siglo XVI, por cuanto, a pesar de su espíritu renacentista, no abandona la poesía de gusto tradicional en la cual se ejercitara durante su juven­tud. Además de las obras mencionadas cabe recordar la comedia cómica Os Vilhalpandos (1538?), el poema A Egipcíaca Santa Maria (publicado en 1913), que sigue el tema tradicional de la Vida de Santa María Egip­cíaca (v.), y, finalmente, una tragedia, Cleopatra, hoy perdida.

J. Prado Coelho