Francesco Negri

Nació en Rávena el 27 de marzo de 1623 y murió en la misma ciudad el 27 de diciembre de 1698. Sacerdote y via­jero, se le debe una famosa relación sobre la Europa nórdica, el Viaje septentrional (v.), que es uno de los primeros testimonios italianos sobre las misteriosas regiones po­lares. Lo que le impulsó a hacer su viaje fue la fantástica y extravagante Historia de gentibus septentrionalibus, de Olao Magno, obispo de Upsala, obra que vio la luz en Roma en 1555. Negri partió en 1663 hacia Dantzig; marchó después a Estocolmo y de allí a Tornea, desde donde, remontando el río en barca, llegó al país de los lapones.

Obligado a regresar a Estocolmo, permane­ció allí durante un año como huésped del embajador de Francia. Reanudado el viaje, desde Copenhague marchó a Bergen y a continuación, en medio de grandes trabajos, al lejanísimo cabo Norte, en el extremo de Europa. Vuelto a su patria en 1670, después de haber sido honrado por todos los doctos daneses y por el propio rey Federico III, reanudaba Negri su ministerio en la parroquia de Santa Maria in Coelos; pero sostuvo larga correspondencia con sus amigos escandina­vos y marchó a Roma ex profeso para ver a la reina Cristina de Suecia.

Durante largos años trabajó en la redacción de sus recuer­dos de viaje, procurándose obras sobre la geografía nórdica que plagió ampliamente (además de la Historia de Olao, la Lapponia de J. Scheffer y otras). La muerte le impi­dió cuidarse de la impresión del libro, que apareció póstumo en 1700, a cargo de su sobrino Stefano Forestieri.