Francesco Guicciardini

Nació en Floren­cia el 6 de marzo de 1483 y murió en su villa de Santa Margherita in Montici el 22 de mayo de 1540. Dedicóse a la política y al Derecho, y en 1506 empezó a ejercer de abo­gado. En 1512 fue nombrado embajador de su país ante Femando el Católico, en cuya corte maduró los primeros y fundamentales elementos de su ideología política. Mientras se hallaba en España cayó en Florencia el gobierno democrático de Soderini, y los Médicis, apoyados por los españoles, volvie­ron al poder; G., casado en 1508 con Maria di Alamanno di Averardo Salviati, hija de un adversario de Soderini, trató de obtener el favor de los nuevos señores.

Vuelto a la patria, fue nombrado gobernador de Módena por León X. Hubo de afrontar las graves consecuencias de la guerra estallada en 1521 entre Carlos V y el citado pontífice de un lado y Francisco I por el otro. En 1524 reci­bió de Clemente VII el gobierno de Ro-magna. Dos años después volvió a Roma, junto al Papa, y allí defendió la constitución de una liga opuesta al dominio absoluto de Italia por Carlos V; aceptado este criterio, su realización fracasó ante el ímpetu de los acontecimientos, y el emperador ocupó y saqueó Roma (1527). Con ello la carrera de G. llegaba a su término. Condenado por los republicanos extremistas que habían derri­bado a los Médicis, recobró, sin embargo, su antiguo rango a la vuelta de éstos. Defendió la necesidad de armonizar las formas repu­blicanas con la dictadura de tal familia, a fin de evitar que ésta introdujera en Flo­rencia el absolutismo y se enajenara irreparablemente la simpatía popular; su tesis, empero, no fue compartida, y Clemente VII, enojado, le alejó de la ciudad con el cargo de gobernador de Bolonia.

Los últimos epi­sodios de su vida política no hacen sino confirmar su declive; y cuando Cosme I, contra el parecer del partido opuesto al emperador y dirigido por G., cedió a Car­los V las fortalezas de Florencia, Pisa y Liorna, su carrera pudo considerarse defini­tivamente concluida. Durante los últimos años de su vida se dedicó a la composición de la Historia de Italia (v.), iniciada en 1535. Estrechamente vinculada a su labor pública se halla su actuación como teórico de la política e historiador. Su primera obra im­portante presenta un carácter histórico; sin embargo, se ha puesto algo en duda su valor en este aspecto. Las Historias florentinas (v.) — título no debido al autor — fueron inicia­das en torno a 1508 y narran la historia de Florencia durante el período comprendido entre Cosme el Viejo y Pier Soderini; G. expone en la obra su criterio favorable a un gobierno moderado que dio lugar a la polé­mica contra Lorenzo el Magnífico. El diálogo Del régimen de Florencia (v.), empezado probablemente en 1512, desarrolla sobre una base doctrinal más sólida estos motivos de crítica política.

En Consideraciones en torno a los discursos de Maquiavelo (1529-30, v.) comienza a revelar en el examen de algunos capítulos de la obra de Maquiavelo la sensi­bilidad por el detalle histórico que luego desarrolla de una manera más variada en Recuerdos políticos y civiles (v.). Sin em­bargo, fue singularmente en Cose fiorentine y la Storia d’Italia donde tuvo ocasión de poner en relieve las facultades históricas que le conviertan, según Bodin, en el gran padre de la historiografía moderna.

G. Sasso