Nació el 25 de julio de 1398 en Tolentino y murió el 31 del mismo mes de 1481 en Florencia. Estudió Leyes, Filosofía y Elocuencia en Padua, y luego enseñó en esta ciudad, Venecia y Vicenza.
En 1420 marchó a Constantinopla con un cargo oficial de la República veneciana, y allí estudió el griego con Crisoloras, del que fue yerno, y Crisococcas. Sirvió también al emperador Juan II Paleólogo, al sultán Murad II y a los reyes de Hungría y Polonia. Lector de elocuencia en Bolonia, pasó en 1429 a Florencia, donde enseñó literaturas griega y latina.
Enemistóse por motivos de rivalidad profesional con Marsuppini y resultó herido, según parece, por un enviado de éste; sin embargo, Filelfo creyó que el culpable era Cosme de Médicis, por lo que la antipatía que le manifestara obligóle a marchar a Siena, donde ejerció la actividad docente de 1434 a 1438.
Posteriormente estuvo en Bolonia de nuevo, Pavía y Milán. Aquí inició la composición de las Commentationes Florentinae de exilio, interrumpidas en el sexto libro al ser vencido Visconti, su anfitrión, por Sforza. Sin embargo, a pesar de los beneficios recibidos del primero, no vaciló en pasar al servicio del vencedor; la falta de escrúpulos de Filelfo resulta evidente en su obra más importante, el poema Sfortias (v.), que había de comprender veinticuatro libros y cuya redacción se detuvo, en. cambio, en el octavo.
Muerto su protector, marchó en 1474 a Roma, llamado por Sixto IV; luego volvió a Milán y, finalmente, a Florencia, a instancias de Lorenzo el Magnífico y en calidad de lector de griego; pero murió poco después de su llegada. Escribió oraciones, sátiras, una vida en verso de San Juan Bautista en lengua vulgar, odas, epigramas, los singulares Convivía Mediolanensia y las Epístolas vulgares y latinas (v.), cuya finalidad es casi exclusivamente gramatical: la propiedad en el empleo de las lenguas latina e italiana.
F. Catalano

