Francesc Vicenç García

Poeta catalán, más conocido por Rector de Vallfogona. Nació en Tortosa en 1580, murió en Vallfogona en 1625. Estudió probablemente en Lérida, fue ordenado sacerdote en 1605 y pasó a ocupar el cargo de secretario del obispo de Vie, Francesc Robuster, que admiraba la elo­cuencia de nuestro poeta. A la muerte de este prelado, obtuvo G. el curato de Santa María de Vallfogona de Riucorb, donde resi­dió habitualmente hasta 1621.

Tuvo amis­tad con el famoso bandolero Perot Rocaguinarda —el Roque Guinart del Quijote —, y tomó parte en certámenes poéticos: el de Gerona de 1610 con motivo de la beatifica­ción de San Ignacio de Loyola, en el que salió vencedor, y el celebrado en Barcelona en honor de Santa Teresa de Jesús en 1614. En 1621 fue nombrado secretario del obis­po de Gerona, Pere de Monteada; en la «Seu» de esta ciudad pronunció el elogio fúnebre de Felipe III. En 1622 se encontraba en Madrid, donde según parece obtuvo el doctorado en Teología, y trabó amistad con Lope de Vega y otros ingenios de la corte. Muchos años después de su muerte, la voz popular atribuyó a G. una fama de escri­tor procaz y aun grosero a consecuencia de una colección de poesías — de autenticidad dudosa — publicada en 1703 con su nom­bre. Su obra lírica auténtica lo sitúa a la cabeza de la poesía catalana de los siglos de decadencia.

Su obra carece de origina­lidad por cuanto depende directamente de la lírica castellana del seiscientos; con todo, G. fue hombre de agudo ingenio y buena cultura, y hábil y desenvuelto versificador. En su producción sobresalen dos motivos típicos del barroco castellano: la sátira de la mitología y el cultivo de la imagen lírica afiligranada. A menudo su tono oscila entre lo burlesco y lo serio; en ciertos momen­tos aparece como un discípulo aplicado de Góngora; a veces nos recuerda las letrillas del cordobés, otras, sus arabescos más arti­ficiosos de tema amatorio o galante.

Nues­tro poeta ensayó también la literatura dra­mática con la Comedia de Santa Bàrbara estrenada en 1617, el día de la bendición de la capilla de la mencionada santa en la iglesia de Vallfogona. Se trata de una imitación de las numerosísimas y .mediocres comedias de santos del teatro castellano de la época. El lenguaje de G., a pesar de las impurezas propias de un momento de in­tensa castellanizaron del catalán, es mucho más depurado que el de los poetas inmedia­tamente posteriores, Fontanella (v.), por ejemplo.