Filippo Pananti

Nació en Ronta de Mugello el 20 de marzo de 1766 y murió en Flo­rencia el 4 de septiembre de 1837. Habiendo quedado huérfano de padre, fue confiado a la tutela de un tío, el cual lo hizo entrar en el seminario de Pistoia. Pronto salió de allí, y en 1785 se matriculó en la Facultad de Leyes de la Universidad de Pisa, en la que se licenció cuatro años más tarde. En 1799 lo encontramos en Florencia como partidario de las nuevas ideas procedentes de Francia, por lo que cayó en sospecha de la policía del Gran Duque y se vio obligado a abandonar Toscana. Dan comienzo enton­ces sus viajes por Italia y por el extran­jero que le llevan, por otra parte, a enseñar matemáticas y letras en el colegio de Soréze en Francia y a establecerse, por último, en Londres, donde vive escribiendo melo­dramas para el teatro italiano, introducién­dose en empresas editoriales y dando lec­ciones a los nobles.

Habiendo reunido un cierto capital, decidió volver a Italia; pero durante el viaje por mar fue capturado por unos corsarios y llevado cautivo a Argel. El interés y la generosidad del cónsul inglés le permitieron recuperar la libertad; pero perdió toda su hacienda, dinero y manus­critos. A partir de entonces, no se movió de Italia, excepto algunos cortos viajes. Además del centenar de Epigramas (v.) que lo hicieron popular, nos quedan de Pananti poesías, algunos cuentos, dos poemas didác­ticos, II paretaio y La civetta, y una novela poética en ciento diez cantos, Il poeta di teatro, publicada en Londres en 1808, en la que el autor sigue la línea burlesca de Berni y del Passeroni, corregida por in­fluencias del humorismo de Sterne. La aventura argelina ofreció a Pananti materia para una Relación de un viaje a Argel (1817, v.).

E. Allodoli