Filippo Buonarroti

Nació en Pisa el 11 de noviembre de 1761 y murió en Bruselas el 17 de septiembre de 1837. Ingresó muy pronto en la masonería, y fue uno de los más activos defensores de la Revolución francesa.

Desterrado por el gran duque Leo­poldo, marchó a Córcega, donde en 1789 fundó un periódico para contribuir a la di­fusión de los nuevos principios: el Giornale patriottico della Corsica. Sin embargo, hubo de abandonar también la isla, y se refugió primero en París y luego en Niza; aquí publicó Il monitore italiano.

En esta época trabajó al servicio de Francia en la preparación de insurrecciones destinadas a lograr la libertad de Italia. Derrotados los jacobinos y caído Robespierre, amigo de B., éste intentó mantener viva en su patria la propaganda revolucionaria.

Al principio, las exigencias de la guerra contra Austria y la ofensiva en el valle del Po iniciada por Bonaparte favorecieron sus planes, que ten­dían a provocar el levantamiento de los ita­lianos en favor de la unidad. Sin embargo, B. participaba en las esperanzas de Babeuf, quien trataba de restaurar los tiempos de Robespierre.

El Directorio, empero, no po­día consentir el restablecimiento del pro­grama jacobino, y los conjurados fueron arrestados en mayo de 1796. B. logró evitar la pena capital. Desterrado luego en Gine­bra, vivió dando lecciones de música y de italiano.

En Bruselas publicó La conspira­ción de los Iguales, llamada de Babeuf (v.), en la que traza un emotivo recuerdo de su amigo; esta obra contribuyó a reno­var entre las nuevas generaciones la me­moria de las tendencias comunistas de la Revolución francesa, y ejerció en Europa singular influencia a partir de 1830.

F. Catalano