Ernst Toller

Nació el 1.° de diciembre de 1893 en Samotschin, cerca de Bromberg, y murió, suicida y en destierro, el 22 de mayo de 1938 en Nueva York. Fue hijo de un comerciante, y estudió en las Universidades de Grenoble, Heidelberg y Munich, donde se dedicó a la actividad política y adhirióse al partido socialista independiente. En 1919, cuando estalló la revolución en Baviera, desempeñó el cargo de presidente del co­mité central de los obreros, soldados y cam­pesinos. Fracasado el levantamiento, fue condenado por un tribunal extraordinario a cinco años de cárcel, que pasó en la for­taleza de Niederschoenfeld, cerca de Rain, junto al río Lech.

La carencia de la liber­tad y la nostalgia de la vida, de la cual se veía excluido, inspiráronle un afligido y doliente volumen de composiciones líricas, El libro de las golondrinas [Das Schwalbenbuch, 1923]; se trata de un texto con per­sonalidad propia dentro de la producción de Toller, esencialmente dramaturgo siquiera en su labor teatral, separada en ciertos caracteres peculiares del tono estático del teatro expresionista, figuren matices líricos y apasionados. De 1920 es Hombre masa (v.), en la que el autor empleó recursos escénicos originales; tal obra fue definida por Toller «un drama de la revolución social del siglo X».

El texto dramático Los des­tructores de máquinas [Die Maschinenstürmers 1922] tiene como fondo el levanta­miento de 1815 de los tejedores ingleses; en cambio, El alemán cojo [Der deutsche Hinkemann, 1923] y ¡Hurra, vivimos! (1927, v.), la desgana y la desilusión ante el fra­caso de la revolución alemana de 1918, En 1933, llegado al poder el nacionalsocialismo, el autor emigró. Durante los años del des­tierro compuso en inglés una obra autobiográfica, Era un alemán [I was a Germán, 1934], y publicó suis cartas escritas desde la cárcel, Mirando a través de los barrotes [Look through the Bars, 1936], y una tra­gedia, Pastor Hall (1936), que le inspiró la vida en los campos de concentración.

G. V. Amoretti