Novelista y comediógrafo español. De ascendencia aragonesa, nació en Madrid en 1901; murió en la misma ciudad en 1952. Es el representante más sobresaliente del nuevo humorismo deshumanizado y retorcido, con ocasionales destellos de poesía, que implica una visión caricaturesca del mundo posromántico de hoy. Heredero en el teatro de ciertos aspectos de la obra de Muñoz Seca, supera en general a éste por la calidad literaria y los motivos más elaborados y modernos.
Inició su carrera como novelista, género en el cual su éxito fue considerable con obras como La tournée de Dios, Amor se escribe sin hache (1929), Pero ¿hubo alguna vez once mil vírgenes? (1930), Espérame en Siberia, vida mía (1929). Hacia el año 1930 derivó hacia un teatro de características semejantes a su narrativa. Sus comedias, extravagantes y por lo general divertidas, ganaron pronto a un público despreocupado y deseoso de novedades y sorpresas; el truco y el rasgo de ingenio a menudo automático o gratuito, cierto pirandellismo superficial y una indudable fantasía burlesca con caídas en lo tosco o lo chocarrero, distinguen a esta producción que responde a una moda en los gustos del gran público. Este género ha sido superado posteriormente por Mihura, más fino y contenido.
Entre los títulos del teatro de J. P. que mayor éxito alcanzaron citaremos Margarita, Armando y su padre (1931), Angelina o el honor de un brigadier, Eloísa está debajo de un almendro, Los ladrones somos gente honrada (1941), Los habitantes de la casa deshabitada (1942), El sexo débil ha hecho gimnasia (1946), etc. (v. Teatro). En 1944 nuestro autor emprendió una gira por Hispanoamérica al frente de su compañía. En México publicó una colección de aforismos humorísticos bajo el título Máximas mínimas (1937).

