Enrique Gil y Carrasco

Nació en Villafranca del Bierzo (León) en 1815, murió en Berlín en 1846. Estudió en el convento de S. Agustín de Ponferrada, del que pasó, como alumno interno, al colegio de bene­dictinos de S. Andrés de Espinareda, ini­ciando un curso de Teología que terminó en el Seminario de Astorga. Estudiante de Leyes en la Universidad de Valladolid, no « pudo terminar los estudios por falta de me­dios. Se marchó entonces a Madrid, donde vivió ignorado hasta que Espronceda lo des­cubrió al público; obtuvo su primer éxito literario con una bella oda a Polonia, leída en el Liceo de la capital.

Pasó a continua­ción al periodismo, y escribió artículos de crítica literaria, de costumbres y de via­jes. Un modesto empleo en la Biblioteca Nacional le proporcionó la suficiente tran­quilidad económica, permitiéndole dedicarse entonces a sus estudios, y en 1839 se licen­ció en Leyes. Entre tanto escribía poesías (v. Poesías) que se caracterizan por su va­guedad, melancolía y subjetivismo, y reve­lan la influencia de Espronceda, Zorrilla, Lamartine y Chateaubriand. Colaboró con Espronceda y otros en la revista literaria El Pensamiento, en la que se ocupó de tea­tro y de filosofía; importante es su estudio biográfico y crítico sobre el filósofo Luis Vives.

En este período, Gil y Carrasco escribió al­gunas novelas, entre las cuales destaca El señor de Bembibre (1844, v.), considerada como una buena novela histórica por la viveza de sus descripciones y la fluidez del estilo. Amigo del diputado González Bravo (1811-71), recibió de él el encargo de mar­char a Prusia para estudiar el sistema de tarifas aduaneras. Llegado a Berlín en 1844, encontró allí una buena acogida y fue ami­go del barón de Humboldt. Sobre este viaje dejó una interesante obra, el Diario de via­je. Escribió también algunas poesías líricas de delicada melancolía. Sus obras en prosa fueron publicadas en Madrid, en dos volú­menes, en 1833.

P. Raimondi