Emanuel Barbosa du Bocage

Nacido en Setúbal el 15 de septiembre de 1765 y m. el 21 de diciembre de 1805. Sobrino por parte de su madre del vicealmirante francés G. Hédois du Bocage e hijo del juez portugués J. L. Soares Barbosa, alistóse a los dieciséis años en el Ejército contra la voluntad de sus padres, y al cabo de dos años pasó a la Marina y se matriculó en la Academia Naval de Lisboa.

En la capital tuvo ocasión de frecuentar los medios literarios, y en ellos, a través de las improvisaciones poé­ticas de café, pudo revelar la singular ins­piración que posteriormente le convertiría en uno de los poetas portugueses más ori­ginales.

En 1786 fue enviado a la India como guardia marina, y allí vivió dos años en Goa, y luego en Damao; finalmente, abu­rrido y lleno de nostalgia, desertó y huyó a Macao. En 1790 frecuentó de nuevo los círculos literarios de Lisboa, entre ellos la arcádica «Academia de Belas-Artes», a cu­yos miembros más célebres atacó violenta­mente bajo el seudónimo Elmano Sadino.

Del litigio con F. Manuel do Nascimento (entre los árcades Filinto Elisio) nacieron dos escuelas poéticas: la filintista, de ten­dencia clásica, y la elmanista, afrancesada. A causa de algunos versos irreverentes, Bocage fue detenido en 1797 y culpado de delito contra el Estado, acusación que luego con­siguió hacer cambiar por la de «error de religión».

En la cárcel de la Inquisición ini­ció la actividad de traductor que más tarde, en el curso de los últimos y penosos años de su vida, habría de procurarle los medios de subsistencia. En 1791 aparecieron publi­cadas en un tomo sus Rimas, cuya parte poéticamente más perfecta está integrada por los Sonetos (v.), y en las cuales, a tra­vés de todos los metros y formas líricas tradicionales, alcanzó una rara perfección for­mal.

Debido a su vida y a la anticipada inquietud romántica de su obra, el nombre de Bocage ha pasado a ser en Portugal sinóni­mo de poeta desenvuelto y bohemio. Ade­más de las poesías citadas, se le deben algu­nas de las traducciones más meditadas y perfectas de Virgilio, Mosco, Tasso, Metastasio, Rousseau, Racine y Voltaire.

L. Stegagno Picchio