Edward George Bulwer-Lytton

Nació en Londres el 25 de mayo de 1803 y murió en Torquay el 18 de enero de 1873. Sus restos recibieron sepultura en la abadía de Westminster.

Llamábase Bulwer, pero, luego de ha­ber heredado Knebworth, unió al primero el apellido Lytton; fue nombrado caballe­ro y, en 1866, barón Lytton de Knebworth. En su larga existencia su versatilidad como escritor, que le permitió abordar cualquier género literario y muchos aspectos del alma y las costumbres del siglo pasado en más de cien tomos, contrasta con su rectitud de político y estadista. Lector apasionado, des­de la infancia distinguióse en Cambridge en las composiciones poéticas.

Amante infe­liz, llevó largo tiempo consigo el recuerdo de un primer amor trágico, y conoció una desgraciada experiencia conyugal, interrum­pida pronto por la separación. Fue un cu­rioso viajero, y como tal vivió insólitas aven­turas entre los bandidos y gitanos de Escocia que narró en dos novelas byronianodandistas, Paul Clifford (v.) y Eugene Aram (1832), cuyos temas son la criminalidad y la injusticia social.

Dentro de su producción narrativa histórica según la tradición de Scott, cabe citar Los últimos días de Pompeya (v.) — actualmente su obra más cono­cida —, Harold, el último de los reyes sa­jones (v.) y Rienzi (v. Vida de Cola di Rienzo). A Bulwer-Lytton se deben asimismo novelas terroríficas, como Zanoni (1842) y A Strange Storie (1862); narraciones realistas, como, por ejemplo, The Caxtons (1849) y My No­vel (1853); fantasías utópicas —La raza venidera (v.) —, y novelas sociales, cual Kenelm Chillingly (1873).

A los veintiocho años ingresó en el Parlamento, donde se dis­tinguió por su apasionado radicalismo y su elocuente oratoria. En 1866, nombrado ba­rón L. de Knebworth, pasó a formar parte de la Cámara de los Lores. Como ministro de Colonias creó las dos de Queensland y Columbia Británica. Su hijo, el futuro Earl of Lytton (1831-91), fue también escritor y célebre estadista de su época.

A. Rizzardi