Cayo Lucelio

Nació en Sessa (Ausonia), posiblemente en 180 a. de C., y murió hacia el 102 no se sabe dónde. Pertenecía a la clase de los caballeros, y poseía tierras en Auso­nia, y quizás asimismo en Cerdeña. En Roma formó parte del brillante y erudito grupo de filósofos y literatos (en el cual figuraban Lelio, Panecio, Polibio y Terencio) formado en torno a Escipión Emiliano, destructor de Cartago y Numancia y amigo íntimo de Lucelio después de haber sido jefe suyo durante el sitio de esta última ciudad (134-133). Transcurrían entonces los tiempos críticos de las reformas de los Gracos, de quienes Escipión fue duro adversario, y el período que siguió a la conquista romana del Medi­terráneo y precedió a las guerras civiles y las dictaduras.

La amistad de Lucelio con los poderosos le procuró grandes enemigos, en­tre ellos los Metelos, en cuyo número se contaban asimismo algunos de carácter lite­rario, como Accio y posiblemente Afranio. Como los restantes literatos del mencionado círculo, unió al apasionado estudio de la cultura griega (conocía bien a los poetas, prosistas, oradores y filósofos clásicos, las corrientes ideológicas helenísticas y tam­bién las creencias, las costumbres y el arte de los griegos) el culto a las tradiciones romanas. Mantuvo relaciones personales con filósofos helénicos, académicos y estoicos. La afición a la crítica, la posición social y las amistades indujeron fácilmente a Lucelio en aquellos tiempos agitados a dedicarse a la descripción de la vida contemporánea y a escoger el género perfectamente romano de la sátira, ya empleado por Ennio. Lucelio fue el primero que utilizó esta modalidad poética para expresar sus opiniones personales; la convirtió en un instrumento de crítica mo­ral, política y literaria, y en un arma de polémica privada.

En sus composiciones se sirvió del hexámetro, que, a partir de él fue considerado como la forma métrica exclusiva del género. Con justicia pudo esti­marle creador de la sátira su discípulo más ilustre, Horacio. De haber conservado com­pleta su obra (v. Sátiras) poseeríamos un amplio cuadro de la sociedad romana correspondiente a los últimos años del siglo II antes de Cristo.

F. Codino