Carlos Pellicer

Poeta mexicano nació en Villahermosa (Tabasco) en 1897. Estudió en la Escuela Nacional Preparatoria de México y, posteriormente, hizo estudios en Bogotá, Colombia. Profesor de Literatura y de Historia en escuelas secundarias, es un excelente periodista y un fino y agudo crítico literario. Mas ante todo y sobre todo, Pellicer es un lírico de formación modernista cuyo eterno afán de superación y renovación no ha logrado liberar a su poesía del color y la musicalidad que la caracterizan; en reali­dad, es un poeta-pintor que se expresa por medio de imágenes cantoras. Su manera singular de contemplar e interpretar la vida da a su verso perfiles personales, ya hable de amor humano o se eleve a cantar al amor divino, como en los sonetos de uno de sus mejores libros, Práctica de vuelo (1956).

Dedicado a sí mismo y a su expresión poé­tica, es un artista múltiple que desahoga cada año su inquietud con la preparación de un Nacimiento que suele ser siempre sorpresa y admiración para sus amigos y compatriotas. «Poeta mayor» lo llama Fe­derico de Onís; y Antonio Castro Leal afirma que «su certero instinto lo salvó de la gran entonación civil y americana». Vea­mos el conjunto de su obra, que se va haciendo progresivamente más característica: Colores en el mar y otros poemas (1921); Piedra de sacrificios (1924); Seis, siete poemas (1924); Hora y 20 (1927); Ca­mino (1929); Hora de junio (1937); Recinto (1941); Subordinaciones (1948); Sonetos (1950); Práctica de vuelo (1956); Material poético (1962). Pellicer, enemigo acérrimo del nerudismo, que considera una plaga para América, es uno de los escritores más popu­lares de su país.

J. Sapiña