Carlo Antonio Pelati

Nació en Tassullo (Val di Non, Trentino) el 28 de diciembre de 1733 y murió en la misma localidad el 27 de octubre de 1802. Fue, junto con Barbacovi y Tartarotti, una de las figuras más desco­llantes de la cultura ilustrada y revolucionaria de Trento. Estudió en Salzburgo y en Leipzig, donde se licenció en Leyes. Fue profesor de Jurisprudencia en Gotinga y de Filosofía en Helmstodt. De regreso a Trento (1756 desempeñó allí la cátedra de Derecho durante una decena de años. Corresponden a los años de su estancia en Trento algunas de sus obras más significativas: De servitutibus (1762), L’esistenza della legge natu­rale impugnata e sostenuta (1764), los Ragionamenti intorno alla legge naturale e civile (1766) y De una reforma de Italia (1767, v.). En 1767, al no poder soportar la hostilidad suscitada contra él por sus escri­tos, tornó a reanudar sus viajes; estuvo en Holanda, en Inglaterra, en España y en Suiza, donde fundó, en Coira, una tipogra­fía italiana y publicó un Giornale letterario.

En Trento se iniciaba, entretanto, un pro­ceso contra él, en el que fue condenado en rebeldía. Pudo hacer todavía una breve reaparición en la ciudad a consecuencia de un indulto de la Corte de Viena (1770), y después de un nuevo período de viajes, regresó definitivamente en 1779: fue con­sultor del magistrado Cívico desde 1781, miembro del gobierno revolucionario ins­taurado en Trento por Napoleón (1796) y, tras un breve retiro, presidente del mismo en 1801. Escritos del último período: Riflessioni di un italiano sopra la Chiesa in generale (1768), Recherches philosophiques sur les Américains (1770), dos libros de Voyages (1776-78) y Voyage de la Hollande ou Lettres sur ce pays, también denominado Lettres sur la Hollande (1778 y 1790, nueva edición en dos volúmenes).

D. Mattalia