Camille Lemonnier

Nació en Ixelles, ba­rrio de Bruselas, el 24 de marzo de 1844, y murió en la capital de Bélgica el 13 de junio de 1913. Realizados los estudios en esta ciu­dad, se dedicó a la crítica artística y par­ticipó con E. Demolder, G. Eekhoud, H. Krains y G. Rodenbach en el renacimiento literario belga, del que fue uno de los pro­motores. Fruto de esta actividad inicial de Lemonnier son los tomos Nos flamands (1869) y Gustave Courbet et son oeuvre (1878), en los que reveló ya una exuberancia descriptiva y una vigorosa originalidad nada comunes. El ejemplo de Zola indújole a la narrativa con la novela Un macho (1881, v.), su obra maestra, que aseguró a nuestro autor un lugar notable entre los seguidores del natu­ralismo.

Después de esta primera novela aparecieron Les chaniers (1881), Les concubins (1885), L’hystérique (1885), Happe- Chair (1886), Madame Lupar (1888) y otras obras, todas ellas caracterizadas por la mis­ma obsesión de la fecundidad, de la lucha y del esfuerzo. En las producciones más tardías el realismo innato de Lemonnier cede el paso a una visión del mundo más imparcial y serena, y a veces llega incluso a la placidez del idilio; a este período pertenecen Au coeur frais de la forét (1900), Le vent dans les moulins (1901), Comme va le ruisseau (1903), Le droit au bonheur (1904), etc. Lemonnier compuso también algunos encantadores li­bros para niños: Bébes et joujoux (1880), La comédie des jouets (1888), Histoires de hxát bétes et une poupée (1890).