Bonvesin da la Riva

Nació entre 1240 y 1243 en Milán, donde murió en el período 1313- 1315. Fue, como dice su epitafio, «doctor et magister» en la metrópoli lombarda, que en él tuvo un magnífico y diligente difusor de su aspecto y su importancia durante la Edad Media (v. Las maravillas de Milán, 1288).

El nombre Da o De la Riva o Ripa, abreviado en «da Riva», se debe posible­mente a la localidad donde Bonvesin o Buonvicino tenía una escuela de gramática y exponía su doctrina en obras latinas y traducciones (como la de los Disticha de moribus, de Catón).

Fruto de su experien­cia de maestro es un tratado pedagógico (v. Vida escolar). Dado al bien y de espíritu religioso, consagró a la edificación moral una fecunda actividad literaria en lengua vulgar, en la que reunió los argu­mentos y ejemplos más eficaces de la pre­dicación de su tiempo, junto con anécdotas, leyendas, descripciones de las penas y pre­mios de la otra vida (v. El libro de las tres escrituras), y razonamientos en una forma viva y popular de diálogo y debate, y pres­tando voz a animales, flores y meses y una patética humanidad a Satanás en debate con la Virgen.

Estas páginas, a veces pesa­das y prolijas, revelan, sin embargo, una atenta observación de la naturaleza y de los sentimientos humanos. Pintura de cos­tumbres puede considerarse el notable poe­ma didáctico Las cortesías en la mesa (v.), curioso tratado de buenos modales.

P. Onnis