Bono Giamboni

Notario florentino que vivió en la segunda mitad del siglo XIII; lo encontramos como juez o procurador en una serie de escrituras, la última de las cua­les lleva la fecha de 1292. Además del ejer­cicio de su profesión, G. desarrolló una actividad literaria que ha hecho de él uno de los más fecundos «vulgarizadores» de su tiempo. La fama adquirida por G. en esta’ modalidad queda acreditada por el hecho de que en los códices de los siglos XIV y XV le es atribuida la divulgación de nume­rosos textos latinos: la crítica filológica ha confirmado sólo en parte tales atribuciones, siendo acogido el resto con reservas.

Pero de un modo bastante general le son atribuidas a G. las «divulgaciones» de las Historiae de Pauló Orosio, del Re militari de Paolo Vecegio, del De contemptu mundi de Ino­cencio III, de la Formula honestae vitae de Martín de Braga, del Tresor de Brunetto Latini, etc. La obra más original, o al menos más autónoma, de G. es la Introducción a la virtud (v.), una refundición entre novelesca y fantástica de temas tratados en diversas obras, como la Psycomaquia de Prudencio, el De fide spe et charitate y De pugna sjpirituali de San Bernardo de Claraval, y el De consolatione philosophiae de Boecio.

La obra de G. no carece de méritos estilísticos y queda enmarcada en los compendios y re­fundiciones de obras francesas y textos latinos, clásicos y medievales, que caracte­riza el final del siglo XIII y la primera mitad del XIV: actividad que se proponía no sólo la divulgación de conocimientos, sino también una progresiva dignificación del idioma «vulgar». Es el mismo marco histórico-literario en el que Dante maduró la idea y el plan de su Convivio.

D. Mattalia