Beato Juan de Ávila

Nació en Almodóvar del Campo en 1502, murió en Montilla el 10 de mayo de 1569. Estudió Leyes en Sala­manca y Teología en Alcalá de Henares, donde fue discípulo de Domingo de Soto. Ordenado sacerdote, a los veintitrés años sintió la llamada de las misiones de Amé­rica y donó previamente todos sus bienes a los pobres; pero en Sevilla, a punto ya de embarcarse, el arzobispo de aquella ciudad le rogó que se quedara a su lado. Por la santidad de sus costumbres, bien pronto mereció el sobrenombre de «Apóstol de Andalucía», pero conoció la cárcel cuando el Santo Oficio le acusó de luteranismo.

Amigo de San Ignacio de Loyola, participó activamente en la fundación de algunos centros jesuitas en Andalucía, y fue él quien convenció al marqués de Lombay y futuro San Francisco de Borja de que ingresara en la Compañía. Más tarde organizó la universidad de Baeza cuyo reglamento redactó. Gran predicador, escribió varias obras ascético-místicas, pero no por afán de glorias literarias, sino para convertir almas. Lo más notable de su producción es el Epistolario espiritual para todos los esta­dos, que incluye 184 cartas escritas como director de almas y que atraen por la sen­cillez y claridad de su estilo. También se le debe un opúsculo titulado Audi filia et vide, comentario al Salmo LXIV, El Santí­simo Sacramento, Del conocimiento de sí mismo, etc. Fue beatificado en 1894 por León XIII.